Los títulos de la entidad franco-belga Dexia perdieron hoy en torno al 21% de su valor en las bolsas de París y Bruselas a la espera de un anuncio, probablemente en las próximas horas, para sacarlo de la crisis. Tras la división de Fortis -Holanda nacionalizó su parte- y la venta de la mayoría de sus activos en Bélgica y Luxemburgo al francés BNP Paribas, está cobrando fuerza la posibilidad de una nueva operación de reestructuración para garantizar la estabilidad de Dexia. Francia y Bélgica ya anunciaron la semana pasada una inyección de capital al grupo bancario y de seguros, por 6.400 millones de euros, pero ha sido insuficiente para evitar su desplome. Fortis, que hoy no cotizó para dar tiempo a los mercados a evaluar el alcance de la operación de salvamento, se salvó del derrumbe que arrastró al sector financiero europeo. En Bélgica, Dexia lideró las pérdidas, pero también KBC, la otra gran entidad financiera del país, se dejó más del 10% de su valor en la sesión. El primer ministro belga, Yves Leterme, que tuvo que volver a salir ayer al rescate de Fortis, busca hoy una solución para Dexia, con reuniones con accionistas de la entidad y con los representantes de los gobiernos regionales. Leterme también se ha desplazado a París, donde se reunirá con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, para hablar de la crisis financiera, y en particular sobre la situación de Dexia