El banco galo ha registrado fuertes pérdidas en el cuarto trimestre (309 millones de euros) golpeado por las depreciaciones por la crisis global y por la mala situación de su filial griega. El dato es mucho peor de lo esperado por el mercado, que estimaban un déficit de 19 millones de euros euros. El grupo financiero galo despedirá a 500 empleados.