Las bolsas están dispuestas a abrir sus puertas con el buen sabor de boca que dejaron las dos subastas de deuda pública de ayer. Los futuros europeos remontan en la preapertura hasta un punto porcentual impulsados por el cierre en verde de Wall Street y por el índice Nikkei que alcanza su nivel más alto de la última semana por encima de los 8.500 puntos, tras rebotar un 1,4%.

Ya lo remarcaban ayer los periódicos estadounidenses: las tensiones sobre la deuda soberana se están relajando gracias al plan de ‘relajación cuantitativa’ llevado a cabo por Mario Dragui desde que asumiera la presidencia del BCE. Eran las dos primeras subastas desde la macroinyección de liquidez llevada a cabo por la institución comunitaria a la banca; las entidades se sabían repletas de euros y los gastaron en la compra de bonos españoles e italianos con vencimiento a largo plazo. Recordamos que las entidades españolas pidieron al BCE cerca de 100.000 millones de euros en la subasta del mes de diciembre.

Mientras Dragui se congratulaba de la medida adoptada por el BCE en la reunión mensual de los jueves, las bolsas europeas y la americana celebraban la colocación de deuda. Hoy, aún con la resaca de ayer y las ganancias acumuladas de Wall Street y Tokio, los futuros de las principales plazas europeas pronostican una apertura al alza. El Eurostoxx50, el Dax alemán y el Cac francés avanzan entre el 0,6% y el 1%.

Esta mañana, los bonos a 2, 5 y 10 años ven reducir sus rentabilidades hasta el 5,13% en el caso del bono español a diez años. Por su parte, la prima de riesgo sigue conteniéndose y abre por debajo de los 330 puntos básicos.