Existe muy poco riesgo de inflación a nivel mundial a corto plazo, según comenta el estratega de Citi en España, quien señala dos argumentos a favor de esta tesis. El primero, el elevado output-gap actual. “Es muy complicado que las empresas repercutan a precios la subida de los costes externos en un contexto de infrautilización de la capacidad productiva. Pero, también debemos considerar que el multiplicador monetario no funciona debido a la debilidad de la banca. Al final, la moderación en el crecimiento de los objetivos de liquidez contrasta con el fuerte crecimiento de la base monetaria”.