Representantes de CIT Group Inc. pasaron el fin de semana tratando a diseñar un plan que ayudaría a calmar a los mercados y convencer a los clientes e inversores de que puede encontrar la forma de salir de una creciente crisis de liquidez.
Durante el fin de semana, representantes de CIT sostuvieron conversaciones con miembros del Congreso, funcionarios de Gobierno y reguladores estadounidenses a medida que crecía el nerviosismo entre ellos en cuanto a que cientos de empresas pequeñas y medianas podrían retirar fondos o sacar dinero de líneas de crédito.

A los ejecutivos de CIT les preocupaba que los clientes se pusieran nerviosos por informes publicados durante el fin de semana que revelaron la contratación de una importante firma de abogados para preparar una posible solicitud de bancarrota tras no lograr obtener hasta el momento asistencia adicional del Gobierno.

Representantes de la compañía y sus asesores intentaron acelerar un plan para solucionar las necesidades de financiamiento a largo plazo de la compañía, con la esperanza de detallar su estrategia antes de la apertura de los mercados el lunes. Parte de ese plan, que se ha estado preparando por algún tiempo ya, involucra transferir más activos al banco de Salt Lake City de CIT y transferir efectivo a la empresa holding.

CIT esperaba obtener algún tipo de financiamiento de emergencia de corto plazo de parte del Gobierno. Pero no estaba claro si funcionarios del Gobierno estarían dispuestos a hacerlo. Estos últimos han creído por mucho tiempo que CIT no representa un riesgo sistémico para el sistema financiero y que otras entidades de financiamiento podrían proveer créditos y servicios a pequeñas y medianas empresas, una especialidad de CIT.

Si bien no es tan conocido como los grandes bancos comerciales, CIT es un importante caso de prueba para el Gobierno de Obama. El caso entrega indicios sobre la disposición del Gobierno para involucrarse con instituciones financieras que no son consideradas como demasiado grandes para cerrar, pero que juegan un rol significativo para la economía.

CIT entrega financiamiento a cerca de un millón de empresas mayormente pequeñas y medianas, y si bien una bancarrota podría no afectar a los mercados financieros de una manera muy importante, esta podría afectar el flujo de crédito para muchas compañías a las que los bancos generalmente no prestan dinero.

Las acciones de CIT Group caían antes de la apertura oficial del mercado un 5,23% a US$1,45.