El fabricante de automóviles Chrysler solicitará hoy a un juez del Tribunal de Quiebras de Nueva York que permita la venta de activos de la compañía a una nueva empresa que se fusionará con la italiana Fiat. La vista es clave para el futuro del tercer fabricante estadounidense de automóviles que se declaró en quiebra el pasado 30 de abril. El plan de venta de los activos "buenos" de Chrysler a la nueva compañía cuenta con la aprobación del Gobierno estadounidense pero es rechazado por algunos acreedores del fabricante. Los acreedores, varios fondos de inversión de Indiana, han solicitado al juez Arthur González, que supervisa las operaciones de Chrysler desde que se declaró en quiebra, que rechace las peticiones de la empresa por entender que vulneran los derechos de los inversores. Por su parte, los abogados de Chrysler han solicitado a González que acelere los procedimientos para asegurar la viabilidad de la nueva compañía automovilística que surgirá tras la reestructuración. Chrysler suspendió sus operaciones de producción el 1 de mayo pero ha dicho que cuenta con suficientes vehículos en inventario como para satisfacer durante varias semanas la demanda.