Cerca de 4.000 trabajadores del sector público griego participaron este martes en las protestas en Atenas contra las nuevas medidas de austeridad, en la primera prueba de fuego para que el Gobierno del socialista George Papandreu demuestre su capacidad de llevar a cabo los recortes presupuestarios acordados con la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a cambio del paquete de rescate financiero. El Gobierno presentó al Parlamento, donde goza de una mayoría cómoda, su plan de austeridad para los próximos tres años. El plan contempla recortes en el gasto público y subidas de impuestos que ascienden a 30.000 millones de euros y se espera que sea sometido a votación el jueves.