La primera entidad financiera española en ser intervenida por el Banco de España durante la presente crisis, Caja Castilla-la Mancha, tenía un déficit regulatorio de recursos propios de 539,2 millones a cierre de 2008 antes de ser rescatada, según consta en el informe de auditoría enviado el miércoles a la CNMV. El informe del auditor, que presenta varias incertidumbres y salvedades, asegura que la caja obtuvo unas pérdidas de 1.066 millones de euros antes de impuestos en el ejercicio 2008 y que, pese a la intervención realizada por el Banco de España, la evolución de su negocio y la recuperación de activos fiscales por 403 millones de euros dependerá del plan de actuación de los actuales administradores.