La compañía destaca el buen desempeño de los ingresos de carácter má recurrente, la contención de los gatos de explotación y el importe más reducido de los saneamientos y las provisiones, que compensan la menor aportación de los resultados por operaciones financieras (ROF) en comparación con el mismo período del año anterior.

BBVA obtuvo, entre enero y marzo de 2018, un resultado atribuido de 1.340 millones de euros, un 11,8% superior al beneficio del mismo periodo de 2017 (+22,3% en términos constantes) y el mayor resultado trimestral de los últimos tres años. El resultado atribuido creció en los tres primeros meses del año en todas las geografías, en términos interanuales. La buena evolución de los ingresos recurrentes, la moderación de los gastos de explotación y los menores saneamientos y provisiones explican este crecimiento.

Por su parte, los resultados de operaciones financieras (ROF) disminuyeron en la comparativa interanual, dado que en esta línea se registraron las plusvalías por la venta de la participación del 1,7% en el banco chino CNCB en el primer trimestre de 2017. Y, con todo, los ingresos totales evolucionaron positivamente en términos constantes. El margen bruto alcanzó los 6.096 millones de euros (-4,5% versus el del primer trimestre del año anterior, +4,2% excluyendo el impacto de las divisas). Entre enero y marzo, los gastos de explotación disminuyeron un 5% interanual. En términos constantes aumentaron un 3,2%, por debajo del crecimiento del margen bruto y de la inflación media de las geografías en las que está presente el grupo. Esto permitió una nueva mejora del ratio de eficiencia, hasta un 48,9%, el mejor desde junio de 2012 y, además, bate la media de los principales competidores europeos.

En este contexto, el margen neto alcanzó los 3.117 millones de euros (-4,0% al compararlo con el del primer trimestre del año pasado, +5,1% excluyendo el efecto de las divisas).

En lo que respecta a los indicadores de riesgo, la tasa de mora continuó la tendencia de mejora y terminó el trimestre en un 4,4% (versus 4,6% en diciembre). Por su parte, la tasa de cobertura subió hasta el 73% (65% en diciembre) y el coste del riesgo cerró en niveles del 0,8%.

En términos de solvencia, el ratio CET1 fully-loaded proforma -que incluye las operaciones corporativas anunciadas de BBVA Chile y el acuerdo con Cerberus, pendientes de cerrar este año- se situó en el 11,47% a finales de marzo. Este ratio está 13 puntos básicos por encima de la cifra proforma de diciembre, que ya incluía el impacto de -31 puntos básicos por la aplicación de la normativa contable NIIF 9. Por su parte, el ratio de apalancamiento fully-loaded se situó en marzo en un 6,4%, el mejor de sus comparables.

La información de balance y actividad recoge las nuevas categorías de la normativa NIIF 9. Entre el 1 de enero y el 31 de marzo, los préstamos y anticipos a la clientela descendieron un 1,6%, hasta 367.986 millones de euros. La evolución frente al euro de las divisas en las geografías en las que BBVA está presente fue el principal factor que generó este descenso. Por su parte, los depósitos a la clientela registraron una caída del 1,0% en el trimestre, hasta situarse en 360.213 millones de euros.