BBVA alcanzó al cierre del primer trimestre de 2008 un beneficio atribuido, excluyendo las operaciones singulares, de 1.442 millones de euros, lo que representa un aumento del 14,9% en relación a igual periodo de 2007. La fortaleza y recurrencia de los resultados, unidas a una favorable situación en términos de eficiencia, rentabilidad, gestión del riesgo, solvencia y liquidez, sitúan al Grupo en una situación diferencial respecto a sus principales competidores, en un contexto de inestabilidad e incertidumbre internacional.