El malestar de los accionistas sobre la ampliación de capital aumentó en las últimas semanas. Señalaron que Barclays estaba pasando por alto sus derechos de acudir a la ampliación de capital, lo que diluye aún más un activo que ha perdido el 70% de su valor en los últimos 12 meses.

Algunos accionistas habían amenazado con votar contra la ampliación de capital en la junta general de accionistas prevista para el 24 de noviembre.


Los accionistas protestaban contra una factura de 300 millones de libras a favor de los inversores de Oriente Medio, así como a la prima de rentabilidad que se pagará por el capital si se compara con lo que otros bancos británicos pagarán al gobierno británico por su respaldo a otras ampliaciones de capital.