El tiempo se agota. Lo dice el FMI, contrario a la siempre negativa del BCE de proteger a sus polluelos frente a la avalancha que ve venir y que niega reiteradamente. Grecia sigue estando en el mismo punto en que estaba, sin avances, sin decisiones de calado, aunque eso sí, con líderes políticos que se mueven como marionetas al tiempo que mueven a su antojo a los mercados. Y, ¿ahora qué? El otoño viene cargado de citas para captar liquidez, de la aprobación (definitiva) del último tramo del rescate heleno y de la recapitalización bancaria europea. Desde el punto de vista técnico, después de rozar, traspasar y malvivir en el suelo, las entidades financieras esperan un rebote marcado por la volatilidad.

El tercer trimestre de 2011 va camino de ser el peor desde 1995 para la banca europea. Por aquel entonces, el volumen de emisiones de deuda al mercado fue de 27.900 millones de euros, mínimo histórico. 16 años más tarde, esta cifra está lejos de conseguirse: 20.700 millones acumulan las entidades financieras, según recoge el Financial Times en un artículo titulado ‘Battered Banks face record low funding’ en un intento más por hacer palpable su disgusto hacia el viejo continente. Todo ello después de publicar y replicar la lista de 16 entidades que necesitarían ser recapitalizadas, siete de ellas españolas; ninguna alemana, ni francesa. Curioso. Entre las españolas, la banca nacional al completo: Banco Popular, Bankinter, Caixa Galicia, las recién nacidas BFA-Bankia y Banca Cívica, Caixa Ontiyent y el Sabadell.

Será, en todo caso, otra oleada de liquidez que sucederá a los 420.000 millones de euros que han recibido las entidades comunitarias desde el estallido de la crisis en 2008, según ha confirmado la Comisión Europea. Los stress test fueron el origen de esta idea y el momento en que la EBA (Autoridad Bancaria Europea en sus siglas en inglés) hizo saltar las alarmas. Aún así, el plazo de confianza expira en abril del próximo año con lo que esos 440.000 millones que cifra el gobierno galo para una nueva recapitalización podrían no llegar a necesitarse.


Ventanilla abierta
A mediados de septiembre, el Banco Central Europeo en coordinación con los principales bancos centrales a nivel internacional, la FED, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco Nacional Suizo (SNB) anunció tres operaciones adicionales de inyección de liquidez en dólares con vencimiento a tres meses. Patricia Mata, analista de CMC Markets, sostiene que ‘los bancos europeos estaban teniendo muchos problemas para financiarse en dólares ya que los bancos americanos han empezado a retirarse de Europa visto lo visto, puesto que si Grecia quiebra, debería salir del euro y esto haría un enorme daño a la banca francesa que sería la primera ficha en caer’.

Por lo tanto, fijados en el calendario tres días para llenarse los bolsillos de dólares: 12 de octubre, 9 de noviembre y 7 de diciembre. BNP Paribas fue quizás el detonante, al menos a nivel mediático, de esta iniciativa en la medida en que en los días anteriores la prensa económica se había hecho eco de sus problemas para financiarse en la divisa estadounidense. El presidente del banco tuvo que salir al paso - parece ser algo que hace con demasiada asiduidad en los últimos tiempos- y siempre para desmentir rumores. Lo hizo con el tema de la liquidez, con la necesidad de recapitalización y también, como no, con Grecia. El laissez faire galo ha hecho mucho daño a sus entidades y podrían verse en serios problemas en caso de un default, ordenado o no, por parte de Atenas.

Los bancos franceses acumulan el 27,60% del total de su deuda soberana, sólo superados por Alemania con el 41,79%. Esto se traduce en más en 10.610 y más de 16.000 millones de euros que cargan en la chepa cada uno de estos países. ‘El efecto contagio no se puede controlar ni estructurar. Eso es algo que vamos a padecer especialmente en países como España e Italia’, asegura Soledad Pellón, analista de IG Markets. No obstante, hay quien mantiene que ‘el fantasma’ de esta quiebra helena ‘se diluye’, como Juan José Alonso, analista de Dracon Partners EAFI, en la medida en que ‘todos los agentes económicos intentan que este suceso no tome cuerpo puesto que las consecuencias derivadas del mismo podrían llevar a la quiebra de otros países, a la desmembración del euro y a una crisis sistémica y financiera de proporciones inmanejables’.

Ante este panorama, hay dos opciones, típicas y hasta desgastadas: o salir corriendo, o aprovechar las rebajas y salir de compras.


Santander & BBVA: pendientes del rebote

Están muy baratos, expresión manida, aunque cierta. El último trimestre ha sido especialmente demoledor para su cotización bursátil durante el que han perdido más del 23% de su valor en el mercado. Olvidados los 8 euros por los que luchaba hace no mucho, los 7, los 6…ahora se centran en mantener la cota de los 5 enteros a pesar de la adversidad.

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