Almunia -que dio hoy su visto bueno al Programa de Estabilidad de España para el periodo 2007-2010- consideró que España tiene un "margen más que holgado" para mantener el superávit
de las arcas públicas.Ante la actual desaceleración del sector inmobiliario y, por tanto, de la economía, la Comisión Europea pide a España que analice atentamente los efectos de los recortes impositivos o los aumentos del gasto.Pero el comisario precisó que, aunque no se han tenido en cuenta a la hora de evaluar el programa de estabilidad, no cree que las promesas fiscales y de gasto hechas durante la campaña electoral pongan en riesgo el equilibrio en la cuentas públicas."A pesar de las medidas que se están anunciando durante la campaña electoral por los principales partidos de aumento de gastos, el objetivo a medio plazo no está en riesgo", afirmó Almunia en un encuentro con periodistas.Insistió en que la situación presupuestaria española es "una de las mejores de la zona euro y de la UE" y auguró que seguirá siéndolo pese a la desaceleración del crecimiento económico."Pensamos que la desaceleración puede ser algo más sensible que la que manifiesta el programa (presentado por España), pero a pesar de ello seguimos considerando que el objetivo a medio plazo de unas cuentas públicas en equilibrio en términos estructurales no está en absoluto en riesgo", subrayó.Los planes presupuestarios que Madrid remitió a Bruselas en diciembre se basan en un crecimiento medio en los próximos años del 3,1%, un pronóstico que el Ejecutivo comunitario podría rebajar cuando presente esta semana sus previsiones económicas."Dadas las actuales condiciones, las consecuencias de la crisis financieras, de la desaceleración de la economía americana y de otras economías probablemente los datos sean algo inferiores a los que prevé el programa de estabilidad español", dijo Almunia.Por otra parte, la Comisión reiteró la recomendación a España de "mejorar la sostenibilidad de las cuentas públicas en el largo plazo para hacer frente a las consecuencias del envejecimiento de la población", en especial adaptando el sistema de pensiones.Asimismo, Almunia consideró "imprescindible que el gasto público colabore" en la evolución hacia un "nuevo modelo de crecimiento, menos basado en el sector de la construcción" y "más sostenible, más rico en valor añadido y con mayores aumentos de productividad".Destacó que la "calidad del gasto público" ya ha registrado mejoras claras en los últimos años, por ejemplo, con el apoyo a inversiones en investigación y desarrollo, pero recalcó que estas políticas "deben mantenerse con tenacidad en el largo plazo".