El Gobierno alemán pretende controlar de manera más estricta los consejos financieros y de inversión por parte de los bancos.
Una operación que conseguirá mediante  el empleo de "clientes misteriosos" encargados de valorar la transparencia de la información sobre los productos ofrecidos por las entidades a los consumidores, según indica la ministra alemana de Protección al Consumidor, Ilse Aigner.

En una entrevista concedida al diario germano Handelsblatt, Aigner señala que el Gobierno planea desplegar investigadores camuflados para controlar no sólo los términos generales y las condiciones de los productos sino para valorar el grado de transparencia de la información proporcionada a los clientes.