Llevaba una mala racha. Tras un 2018 complicado que dejaba un saldo negativo a sus acciones superior al 40%, Mediaset sufría esta primavera en bolsa la aversión al riesgo de los inversores al final de un ciclo. Sin embargo, el pasado viernes la simple expectativa de ser absorbida por su matriz, Mediaset Italia, hacía a la acción dispararse más de un 8%.

Lo cierto es que este procedimiento societario de concentración empresarial, más allá de los resultados en la cifra de negocio a largo plazo, siempre despierta las expectativas de mejora de los inversores.

Para las corporaciones, estas operaciones han supuesto, en numerosas ocasiones la manera de renacer entre las cenizas para hacer frente a los nuevos retos del mercado. Lo hemos visto en el sector energético ante la transformación global del consumo de energía, dónde la regulación acabó por ponerle zancadillas a lo inevitable. Pero si en un sector es palpable con la revolución que supuso -y sigue suponiendo- es en la comunicación y digitalización.

¿Se acuerdan de Telefónica Móviles? Corría el verano de 2006 cuando Telefonica, liderada por un imparable César Alierta, decidió fusionar a su filial de telefonía móvil mediante un canje automático de acciones.

En aquel momento se establecieron cuatro títulos de Telefónica por cada cinco de Telefónica Móviles, lo que permitía además a la primera hacerse con el 7,5% de su filial.

La operación no se llevó sin críticas. Varias asociaciones de consumidores y de accionistas protestaron por el bajo precio ofrecido por Telefónica en un principio, sobre todo, después de la similar operación que realizó un año antes al absorber su filial de internet, Terra.

 

¿Fusión en Mediaset? Así les sentó Telefónica, Iberdrola o Audax
 

 

Conviene recordar que cuando Alierta estrenó liderazgo y siglo en Telefónica, elNokia 3310 era el móvil más deseado y disruptivo; sus competidores se llamaban Airtel y Amena y se podían enviar mensajes SMS entre dispositivos a 30 céntimos el minuto.

Desde entonces el escenario que envuelve al sector ha cambiado mucho, y también la estructura corporativa de Telefónica que ha vivido numerosos procesos de adquisición y expansión hasta 2012 para tener, en muchos casos, que desinvertir después.

César Alierta abandonaría finalmente la compañía en 2017, quince años después de su incorporación, mientras arremetía contra Netflix y Amazon. Todo ello ha hecho que los inversores que pagaban  11,7 euros por acción en 2006, no estén dispuestos a pagar hoy más de 7,4 euros. Un 30% menos.

 

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Historia de éxito, sin embargo, ha sido la de la integración de Iberdrola Renovables en Iberdrolaen 2011.

La matriz dirigió así su plan al crecimiento del negocio de generación de energía eléctrica a partir de fuentes 'limpias': eólica (terrestre y marina), minihidráulica, termosolar, fotovoltaica, biomasa, etc. Ocho años después, a Iberdrola se la considera la primera productora renovable entre las utilities europeas y en EE.UU, con un Ebitda en este segmento a cierre del primer trimestre de 2019 de más de 683 millones de euros.

De un año a otro supone un aumento del 13% y el mercado le ha premiado por ello en bolsa. Favorecida por el auge del sector los inversores le han convirtido en una de las acciones del IBEX 35 con mayor fortaleza alcista en su tendencia de fondo.

¿Fusión en Mediaset? Así les sentó Telefónica, Iberdrola o Audax

 

En marzo de 2011 Iberdrola justificó que la absorción de Renovables a 2,97 euros, la mitad de su precio de salida a Bolsa, se debía a que el mercado no había reconocido el verdadero valor de su filial. Y es que la compañía verde del grupo con sede en Bilbao, que ya debutó en 2007 con descensos, se despidió del parqué con un desplome del 44% (en línea con lo que hicieron en aquél momento otras empresas del sector como EDP Renovais o EDF Energies Nowvelles).

“No es un tema puntual, sino un proyecto de futuro”, dijo en su estreno bursátil el entonces el presidente de ambas sociedades Ignacio Sánchez Galántras retar a varios periodistas al asegurar que la compañía llegaría a valer cerca de 30.000 millones de euros frente a los 22.388 millones de ese momento.

El mercado no pareció creerle entonces. Sin embargo, su integración en la matriz en 2011 ha favorecido que las acciones de Iberdrola en el Ibex 35 se hayan revalorizado un 95.64% y, según los últimos análisis consultados sobre los títulos, parece que la buena marcha continuará, por el momento.

 

¿Fusión en Mediaset? Así les sentó Telefónica, Iberdrola o Audax

 

A quien la absorción de su matriz le supuso un suculento aumento bursátil fue a Audax, que tras iniciar en junio de 2018 el proceso de fusión con su filial Audax Energía, cerró el año con una revalorización del 198%, convirtiéndola en una de las vencedoras del Mercado Continuo español.

En la misma tendencia sectorial alcista que Iberdrola, Audax Renovables pretende situarse en el ejercicio 2022 con más de 500.000 clientes, suministrar más de 15 TWh de energía, alcanzar alrededor de los 1.500 millones de euros de ingresos y superar los 100 millones de euros de EBITDA "duplicando su rentabilidad y relajando su apalancamiento financiero debido a la alta generación de caja".

La compañía, que cotiza estos días con una revalorización en lo que llevamos de 2019 del 60%, se ha convertido en un grupo energético cuyas actividades se centran en la comercialización de energía generada principalmente a través de fuentes renovables, y gas con la vista puesta en la transición energética europea.

 

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