En todo problema o crisis, siempre el estado de ánimo influye. Ahora mismo, por ejemplo, el consumo es menor no sólo por la complicada coyuntura actual, si no también por las expectativas o el miedo de gran parte de los españoles a que la situación sea aún peor.
Algo parecido puede pasarnos con las hipotecas; todo el día escuchamos como se derrumba la venta de viviendas y las dificultades de obtener un préstamo. Desde luego que son datos ciertos, pero también lo son que hipotecas se siguen dando, y ¿por qué no puede ser la nuestra? Dar los pasos fundamentales correctamente nos pueden ayudar a financiar la casa que deseamos:

1. Elegir bien la vivienda: Es el primer paso y fundamental. Cuando hablamos de elegir bien no nos referimos que sea nos guste más o menos, si no que el precio sea el adecuado, ya que sobre este pivotarán la mayoría de los condicionantes. Para ello, comparemos precios de ventas de la zona e, incluso, si estamos muy seguros de ser la “casa de nuestros sueños”, pidamos una tasación. Dependiendo de la tasadora contratada y del banco, esta tasación después la podremos con el banco si necesidad de pagar una nueva.

2. Comparar todas las ofertas del mercado: Usar un comparador de hipotecas es siempre fundamental, pero en el caso actual de las hipotecas, con menos ofertas y más caras es aun más importante. De esta comparativa sacaremos una lista de las mejores entidades con las condiciones más interesantes para nosotros.

3. Rastrear oficinas: Aunque un banco ofrezca una condición más o menos estándar de hipoteca, dependiendo de las características de las oficinas podemos conseguir mejorarlas o facilitar la concesión. Por ejemplo es más probable que interese una hipoteca en una oficina nueva que en otra consolidada con muchos años de historia y que ya ha conseguido ser rentable.

4. Saber negociar: Al banco hay que ir con la lección aprendida, si la oferta es nueva, podemos negociar todas las condiciones; por ejemplo sólo es obligatorio el seguro de incendios, un seguro de hogar por continente y/o contenido es una concesión que le hacemos a la entidad, como el de vida o protección de pagos. En cuanto a las comisiones, saber ceder en aquellas que nos interesen menos, como la cancelación total, y apretar en las que sean más beneficiosas, como la de apertura o cancelación parcial. Si el préstamo es una subrogación y nos ahorramos el gasto de formalizarlo de nuevo, también hay aspectos como la cláusula del suelo/techo que podemos eliminar o mejorar con un mero contrato privado entre las partes.

5. Presentación adecuada de ingresos: Nos harán un scoring o filtro y los departamentos de riesgos analizará la operación con lupa. Por ello debemos demostrar desde el principio nuestra capacidad de pagos. Asegurarnos no estar en ningún registros de impagos es algo que debemos asegurarnos ya que un impago aunque pequeño que sea, puede acabar con la operación a las primeras de cambio.
Lo segundo es presentar bien nuestros ingresos y antes de que nos simulen la cuota, saber que la podemos pagar con nuestras ganancias mensuales. La regla común es que podemos dedicar a los préstamos un 30% de los ingresos (llegando a un 40% en algunos casos), si nos queda alguno crédito personal con importe pequeño, intentemos cancelarlo para que no aparezca en la solicitud de Riesgos al Banco de España (CIRBE) que hará la entidad.

6. Oferta vinculante: Si la operación es viable, solicitemos la oferta vinculante, así tendremos diez días las condiciones aseguradas y quizá podamos negociar con esta “aprobación” en las manos alguna mejora con otros bancos.

Negociar con los bancos es una misión complicada pero no imposible, tener seguridad y los “deberes” bien aprendidos nos facilitará conseguir nuestro objetivo.

Antonio Gallardo, iAhorro.com, Comparador de Bancos