Los principales mercados de acciones han abierto la sesión con caídas de más del 2%. Wall Street no ha sido una excepción. Sin embargo, esta es la señal que nos advierte de que esta caída no se parece a la de 1987. Sí, los mercados están caros y los bancos centrales han generado una burbuja pero no estamos ante la gran corrección que todo el mundo espera.

Los expertos de Deutsche Bank recuerdan que ayer el mercado americano sufrió su mayor caída desde agosto de 2011, con penalización del 4,6% para el Dow Jones y del 4,1% para el S&P500. “Histórica también la subida de la volatilidad en un solo día, hasta el 37%, algo desconocido desde 2015. Tras haber cerrado el mejor mes de enero desde 1997, el mes de febrero ha comenzado con abruptas caídas”. Una muestra de lo que ya apuntaban los 10 temas para este año de la Chief Investment Office de Deutsche Bank: la volatilidad es muy baja y puede haber por tanto momentos de pánico puntuales. En el caso de ayer, la excusa vino de la continua subida de la rentabilidad de la deuda (llegó a tocar el 2,8% en el caso del 10 años americano la semana pasada, si bien ayer bajó al 2,7%), y del miedo a un potencial cierre de la Administración americana el día 8 de febrero (fecha en la que expira el acuerdo temporal alcanzado hace 15 días).

Los analistas de Deutsche Bank creen, por tanto, que el escenario sigue siendo favorable para las bolsas a medio plazo, por lo que no han cambiado su visión sobre las mismas. Las razones:

  1. el alto crecimiento económico, en especial en EEUU, evidenciado por los máximos niveles de confianza empresarial, la excelente situación del mercado de trabajo (en pleno empleo) y la baja probabilidad actual de que se produzca una recesión en los próximos 12 meses.
  2. la solidez de los resultados empresariales. Un 82% de las compañías del S&P que han reportado sus cifras lo han hecho por encima de lo esperado, lo que supone el porcentaje más alto desde 2007. Las perspectivas de beneficios para 2018 son además muy positivas, con una revisión al alza de las mismas del 6% desde tras la aprobación de la reforma fiscal a cierre del año pasado
  3. la reforma fiscal permitirá también tomar decisiones empresariales que favorezcan a los inversores, como operaciones de recompra de acciones, mayores dividendos o movimientos corporativos
  4. parece poco probable que Jerome Powell, recién llegado a la Fed como presidente, lleve a cabo una política monetaria muy agresiva que pueda llevar a la economía a una recesión en los próximos doce meses. Teniendo en cuenta la alta sensibilidad de la economía americana a los tipos de interés (las compañías se financian mayoritariamente a mercado, y no a través de las entidades financieras), es poco probable que la Fed tome decisiones precipitadas a menos que vea un riesgo inflacionista inminente (algo que no se deduce de la última reunión de la Fed de la semana pasada)
  5. y por último, es cierto que han subido las rentabilidades de la deuda, pero en términos relativos, los retornos sigue siendo muy bajos (las primas de riesgo corporativas siguen estando en mínimos históricos) si se compara con las bolsas.

Hartwig Kos, Vice-CIO de SYZ Asset Management  considera que "es un poco obvio y mucha gente ha estado hablando sobre los paralelismos de este entorno actual  con el periodo pre crash de 1987. El crecimiento global está intacto, la Reserva Federal está subiendo los tipos de interés, las valoraciones están ajustadas y se está produciendo una gran cantidad de trading algorítmico. Y aquí vamos con el 5 de febrero de 2018, Black Monday…la secuela".  La mañana siguiente, si se miran las diferentes clases de activos, las ventas masivas se han registrado puramente en los mercados de renta variable, con los bonos asumiendo un papel de refugio y muy poca actividad en los mercados de divisas y los bonos de mercados emergentes razonablemente poco afectados".  

1987 fue bastante similar en el sentido de que si se miran los movimientos del Black Monday original (19 de octubre de 1987) estos fueron muy pequeños con los mercados de renta variable. "Esto es claramente un indicativo de que algo microstructural ha sucedido en los mercados de renta variable, y de hecho la participación del trading algorítmico ha exacerbado probablemente los movimientos en los mercados de renta variable. Probablemente veremos más volatilidad en los próximos días. Pero si el libro de jugadas es como el de 1987, podría haber algunas buenas oportunidades de compra a la vuelta de la esquina", reconoce Kos.

Desde un punto de vista técnico, si atendemos al gráfico mensual del S&P500 de 1987 se aprecia que la gran caída que experimentó el mercado perforó el mínimo de 1, 2 y 3 meses, que fue muy significativo. Además, perforó una zona de soporte muy  importante.

 

 

Si miramos el gráfico actual del S&P500, se aprecia que ha retrocedido pero no ha llegado a perforar el nivel del último mes. “Me preocuparé si el S&P500 perfora los mínimos del 31 de diciembre de 2017. Si lo hace será un signo muy bajista”, reconoce José Luis Cava, analista independiente. Por el momento, el índice se encuentra en un movimiento lateral y consideramos que es una fase correctiva.

 

 

Volviendo al gráfico de 1987, el índice rompió violentamente la resistencia que debería haber actuado como soporte y eso sí fue un signo de gran debilidad.

 

 

A día de hoy, dice Cava, no se ha perforado en precios de cierre ni la primera línea de soporte que está en 2.665 puntos. Y desde un punto de vista de indicadores, tampoco se ha dado la situación de 1987 por lo que estaremos tranquilos a la espera de la gran caída, que haga suelo para comprar en los mínimos.(Si quiere saber los niveles en los que operar, vea el vídeo completo)

 

 

El gráfico semanal muestra la zona de 2.665 y la reta directriz alcista para por la zona de 2.600 puntos “con lo que no veo más daño que un simple parón. Ahora bien, el mercado está caro. si miramos el precio entre volumen de ventas, estamos por encima del año 1999”.

 

 

Vea el vídeo completo de José Luis Cava