“El milagro económico español” es un concepto que aparece como tan el la wikipedia. Hace referencia al nombre que se le dio al auge que experimentó la economía de España entre 1959 y 1973. Navegando en la hemeroteca, también aparece este concepto en un reportaje elaborado por El País en marzo de 2007, cuando aún no se había oído hablar de las después famosas hipotecas subprime. Entonces, España se había convertido en el modelo de referencia para los países que se incorporaban a la Unión Europea (UE). Hoy, tras una devastadora crisis financiera y una peor debacle económica, España se perfila como “la próxima gran historia de éxito de Europa”, asegura esta mañana Nick Gartside, el responsable de inversión en bonos de JP Morgan. Así lo ha declarado en la publicación especializada Wealth Manager.

Tres son los problemas concretos que encara Europa y que, en opinión de Gartside, están interconectados: bancos frágiles, deuda soberana estresada y débiles finanzas públicas. Desde JP Morgan creen que el Banco Central Europeo (BCE) ha ayudado a controlar los dos primeros, con las operaciones de refinanciación a largo plazo (LTRO), en el caso de los bancos. Para este experto, la variable no resuelta es la debilidad de las finanzas públicas, un problema cuya solución podría tardar “una década, sino más” en hacerse realidad.

En este escenario, el bróker estadounidense subraya que España ha conseguido convertir un déficit en la cuenta corriente del 8% en superávit. ¿Cómo lo ha conseguido? Gartside responde: “Con una devaluación interna” para hacerse a sí misma más competitiva. Desde que España inició en aquel famoso mayo de 2010 su proceso de reformas, las voces más críticas con los gobiernos tanto del PSOE como del PP, que han llevado a cabo recortes económicos, les han acusado de “devaluar a las personas” a falta de la opción de devaluar la moneda. Esta crítica está directamente vinculada con el vertiginoso aumento del paro en España, una destrucción de puestos de trabajo enmascarada tras conceptos como “reducción de costes fijos”, “aumento de la productividad” o “eficiencia de los recursos”. Javier Galán, gestor de fondos de Renta 4, habla de este asunto hoy en un comentario dedicado a “lo que el mercado no ve de las compañías europeas”, y apunta que el mercado laboral está débil, “con casi nula presión salarial”.

El propio responsable de inversión en deuda de JP Morgan reconoce que el desempleo, junto con el escaso crecimiento de la economía, son las dos preocupaciones que se ciernen sobre España, aunque deshumaniza ambos problemas: “Son poco importantes para los inversores en bonos”. El propio Gartside reconoce que invierte en deuda tanto del Gobierno de España como de las empresas del país, incluidos los bancos. Si su comportamiento se repite entre esos “insensibles” inversores, los intereses que paga España por financiarse deberían reducirse y, por tanto, descender de manera notable el elevado porcentaje de los presupuestos del país destinado al pago de los intereses de la deuda.

A pesar de este optimismo en el futuro de la economía española que se desprende de las palabras de Gartside, el propio experto reconoce que su preferencia de inversión en el sector bancario es Santander, por su poca exposición a la economía del país. Una opinión en apariencia contradictoria y que despierta muchas incertidumbres, y más después de que el "milagro español" se conviertiera con el estallido de la crisis financiera en un peyorativo "fin de la fiesta".

Hoy los bancos en general son noticia en Europa porque el BCE ha publicado un esbozo de la metodología de los tests de estrés a los que someterá a 128 entidades del Viejo Continente el año que viene. Al sector no le ha sentado bien, y es el peor del Stoxx 600 con descensos de casi el 2%. En el Dax de Alemania, Commerzbank y Deutsche Bank son los peores valores con caídas que rondan el 3%, mientras que en también descienden, aunque algo menos, Credit Agricole, Société Générale y BNP en el Cac de París. En Londres, RBS se deja un 2,5%. Las entidades europeas tendrán que disponer de un capital mínimo del 8% para superar las pruebas, aunque aún no se han determinado criterios básicos como la definición de crédito moroso (probablemente cualquier retraso a partir de 90 días como establece la Autoridad Bancaria Europea -EBA por sus siglas en inglés) y qué se considera refinanciación. “Si, como parece, los criterios que aplicará en ambos aspectos se acercarán mucho a los de Banco de España, entonces los bancos más afectados serán alemanes y británicos”, indican los expertos de Bankinter. Tampoco se conocen aún los escenarios de estrés que se dibujarán para probar la fortaleza de los balances, ni si la exposición al mercado interbancario incluirá una penalización por la asistencia a la financiación del BCE.

En el Ibex 35, también caen los bancos que lo componen y, al ser un selectivo poco equilibrado y eminentemente financiero, se deja un 1,82% y pierde los 10.000 puntos, después de tres sesiones consecutivas cerrando por encima de este nivel que es solo psicológico, un número redondo y bonito. El resto de plazas europeas también caen a media sesión, aunque algo menos, un 1% de media.

Con permiso de las constructoras, que recogen beneficios tras beneficiarse de las subidas propiciadas por la entrada de Bill Gates en FCC, las entidades españolas registran ventas pronunciadas: desde las caídas del 3,7% de Bankinter, el peor valor del Ibex, a los descensos de BBVA, Santander, Popular o Sabadell, que se dejan entre un 3% y un 2%.

María Gómez

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