Si las comparaciones son odiosas, Greg Abel, la sombra de Warren Buffett desde 2018 y que ahora llega al primer plano tras la retirada de su mentor, tiene la batalla perdida. Seguro que supone que siempre se le comparará con el 'Oráculo de Omaha', pero fuera de la órbita tradicional de los grandes nombres de Wall Street, al nuevo CEO de Berkshire Hathaway se le ve muy cómodo en su nueva labor al frente de la compañía.

El tiempo, los inversores y, sobre todo, el nivel de rentabilidad que aporte a sus inversores , marcará su paso futuro liderando la hasta compañía fundada por el inversor 'value' por excelencia. 

De momento, en foto fija al frente del pasado ejercicio, Berkshire Hathaway subió un 10,9%, por debajo de la media del S&P 500 que alcanzó un 16,4%. Sin embargo, es más que positivo que se trata del décimo año seguido en el cierra con avances. 

Y Abel no lo tendrá fácil si lo que pretende es superar el buen hacer de Buffett al frente del portafolio de esta empresa, la primera de corte 'tradicional' entre las Top 10 de capitalización americana con casi medio billón de valor bursátil en el mercado. 

Si bagaje, desde mediados de los 60 cuando se hizo carga de la compañía pasó por avances medios anuales del 19,9% y casi dobla el hacer del indicador de indicadores, del 10,4% en ese mismo periodo. Y no ha realizado recomendaciones de acciones desde 2024. 

Pero, probablemente, uno de sus retos más significativos sea qué hacer con el elevado montante de efectivo que presenta la compañía en estos momentos de mercado. Nada menos que la situación de máximos con 381.600 millones de dólares al cierre del pasado tercer trimestre de 2025 , que supone un 10,9% más en solo tres meses. 

Y tal y como declaró Abel el pasado mayo, en la reunión anual de accionistas de Berkshire, ese nivel de efectivo es una especie de refugio necesario, una protección para la compañía, en caso de una recesión . En la actualidad no está en efectivo, sino que la mayoría está invertida en bonos soberanos de muy corto plazo, para poder acceder a su cantidad lo antes posible, y además, hasta la fecha, su rentabilidad es elevada. 

A pesar de que la continuidad es un grande en esta empresa sin grandes vuelcos que tan bien han funcionado a lo largo de los años, lo cierto es que la apuesta decidida por más tecnología y la mirada a un Bitcoin inexistente en la cartera de Berkshire Hathaway pueden ser dos de los alicientes y novedades futuras.

Pero, al menos de momento, la primera opción parece muy por encima de la segunda. La tardanza en entrar en Apple , ahora con la mayor representación en la cartera de Berkshire con el 20,5% del total , es una constante, pero lo cierto es que Buffett siempre se arrepintió de no haber visto esa oportunidad. 

Algo que trata de subsanar con Alphabet-A , la mejor de las '7mag' en el pasado ejercicio y con un futuro muy prometedor de la mano de la IA. Muchos ven la mano de Greg Abel en la compra el pasado mes de noviembre de acciones de la matriz de Google por parte de la compañía por un valor que supera los 4.300 millones de dólares, tras adquirir 17,8 millones de acciones en el tercer trimestre del año. 

Y lo cierto es que sería la primera empresa 'químicamente pura' en materia tecnológica que sumen a su cartera, porque de todos es sabido que dentro de Berkshire Hathaway la compañía de Cupertino se considera más una empresa de consumo que de I+D+i. 

Una vía abierta que se puede agrandar de cara a futuro, mientras las empresas tradicionales dominan todo el panorama inversor de la compañía, desde las financieras, como American Express o Bank of America , en la que ha desinvertido con fuerza en 2025, a las petroleras, como Chevron u Occidental Petrolium , en esta última elevando su accionarial. Ahora con el tema de Venezuela se verán claramente beneficiados. O las más tradicionales como todo un clásico, Coca-cola

Greg Abel se sale de los parámetros tradicionales que marcan el hacer de los CEOs más importantes de Estados Unidos. Es un hombre alejado de la espera pública hasta el momento que disfruta con el hockey como buen canadiense. Y también presenta diferencias básicas con Buffett, ya que la mayoría de su fortuna no está invertida en Berkshire Hathaway. Mientras el "Oráculo de Omaha" posee el 38% de la compañía mientras que Abel tiene una presencia de 170 millones aproximados en acciones de la empresa. 

Esto representa el 18% de una fortuna personal que alcanza los 944 millones de dólares, procedente, sobre todo, de la venta de su participación en 2022 de la filial energética de la compañía, Berkshire Hathaway Energy.