José Luis Cava comienza fijándose en el precio del crudo WTI, y señala que mientras se mantenga por encima de 70, interpreta que “hay tensiones” y que podría dirigirse a 80. Solo perder 70 indicaría una posible conclusión cercana de la guerra. El gas en Europa refuerza esa idea de mayor tensión.

En el bono americano a 10 años, la rentabilidad ha rebotado desde 3,935%, pero mientras no supere 4,30% considera que la situación está “controlada”. Si rompiera 4,30%, sería señal de agravamiento.

La volatilidad también ha aumentado: tanto el MOVE como el VIX han subido, aunque este último sigue por debajo de 30. Mientras no supere ese nivel, el escenario base es tensión contenida. Los futuros del VIX apuntan a más nerviosismo hasta finales de mes, pero no más allá. “Los participantes en este mercado consideran que la guerra lo más probable es que se acabe el 31 de marzo”.

En cuanto al crédito privado, observa que los diferenciales se amplían, especialmente en tecnología, y que aumenta la compra de protección. Lo considera el punto más frágil del sistema norteamericano. Vigila el ETF HYG (bonos de baja calidad): mientras esté por encima de 80, mantiene la calma; perder ese nivel indicaría deterioro serio.

Concluye que a corto plazo las bolsas pueden seguir cayendo. Aunque la situación sigue contenida, el nerviosismo aumenta y hay que vigilar soportes clave por si se rompen de forma relevante.