A punto de cumplir los primeros 100 días al frente del gobierno de Estados Unidos, la sensación que queda entre los inversores es que, más allá de la hiperactividad de las primeras jornadas y algún que otro tuit más o menos escandaloso, las promesas de Donald Trump siguen siendo eso, promesas. ¿Aguantará el mercado mucho más tiempo la falta de concreción del nuevo presidente?

Los 100 días son el periodo de gracia que suele otorgarse a cualquier presidente de un estado o a un directivo de una compañía para adaptarse a su nuevo puesto antes de llevar a cabo un juicio sobre su labor al frente de ese puesto.

Esos 100 días son poco más de tres meses y en este tiempo se pueden decir muchas cosas sobre Donald Trump como presidente. Quizá lo más destacable fueron las primeras medidas controvertidas adoptadas pocas horas después de tomar la posesión de su cargo, el 20 de enero. En solo unos días anuló el conocido como Obamacare, sacó al país de su acuerdo de libre comercio con los países del pacífico, ha metido a Estados Unidos en algún que otro conflicto diplomático y ha continuado con su retórica proamericana.

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Pero en lo que importa a los mercados, Trump todavía no ha tomado ninguna decisión de calado. Los mercados siguen esperando conocer todos los detalles sobre prometida reforma fiscal que reducirá los impuestos corporativos hasta el 15%, o que dejará el de la renta en un máximo del 33%. Tampoco se sabe con certeza el calendario y la estructura del plan de infraestructuras con el que pretende invertir alrededor de 500.000 millones en una legislatura para construir carreteras, puentes y un gran muro que separe aún más a Estados Unidos de México.

Como explica David Harris, director de inversión global y de Estados Unidos de Schroders, “estas son las cosas difíciles de cambiar y son las que van a impulsar la economía. Nosotros no esperamos que se aprueben hasta finales de 2017 o principios de 2018”, con lo que no cabe esperar que se puedan ver sus efectos en el corto o medio plazo.

Fueron precisamente estas medidas las que dispararon en noviembre el conocido como “Trump rally” y que llegó a provocar subidas de los índices americanos cercanas al 15%. De hecho, el actual ha sido el presidente que mejor ha sentado a las bolsas en los primeros 50 días de su mandato desde Bill Clinton en 1993. Pero conforme nos acercamos a esos 100 días el rally se frena, o eso al menos es lo que parece. 

David Kohl, estratega jefe de divisas del banco privado suizo Julius Baer, explica a Estrategias de Inversión, que “el mercado ha asumido totalmente el impacto reflacionario de la agenda política de Trump, en la que se incluyen medidas de crecimiento y, quizá más importante, medidas pro-inflacionistas que van a ser muy positivas para los beneficios empresariales”.

Diciembre y enero fueron los meses en los que más se revalorizaron los índices, sin embargo, con el paso de las semanas la euforia de los inversores se ha tornado en una tensa calma.  En otras legislaturas las rebajas de impuestos ya se habían anunciado a mediados o finales de febrero y Trump esta vez llega tarde.

Su efecto en los mercados

Para Beatriz Catalán, gestora de Ibercaja gestión, “la parada que estamos viendo en los mercados americanos es lógica porque si al final no se pudieran cumplir las promesas ya estamos en una fase muy avanzada del ciclo económico”. Hay que tener en cuenta que la bolsa americana ya cotiza a múltiplos de valoración muy elevadas. El S&P 500 tiene un PER que ronda las 19 veces, por encima de la parte alta de su media histórica.

Por eso Catalán considera que “si no se ponen en marcha estas medidas podría producirse un varapalo para las bolsas”.  Explica que “las compañías de Wall Street ya han tocado máximos de beneficios y esto, además, se produce en un entorno de subida de tipos”.  

Con todo, Fernando Hernández, analista de AndBank, apunta a Estrategias de Inversión que “si hablamos de precios, el mercado americano podría estar ya correctamente valorado. La cuestión importante es que la subida se ha producido sin excesiva euforia, por lo que no es descartable que veamos nuevos máximos o que por lo menos el S&P 500 continúe en un rango estrecho como ocurrió en 2014-2015”.

Eso sí, para Catalán, si se ponen en marcha las medidas propuestas a la bolsa “si le podría quedar recorrido ya que se espera que la rebaja de impuestos y las políticas de infraestructuras puedan elevar el PIB del país en un punto o un punto y medio sobre el nivel actual”. 

Sin embargo, ¿cuánto podrían subir las bolsas? No mucho. De acuerdo con Rafael Hurtado, profesor de CUNEF, “las buenas noticias están ya recogidas en el precio de las acciones. En estos niveles, para que siga subiendo, las noticias deben ser extraordinarias. Aun así, tampoco creo que debamos esperar una fuerte corrección”. Mi escenario principal, asegura, “es un mercado lateral con una ligera tendencia al alza y episodios puntuales de volatilidad”. Pero para eso probablemente haya que esperar más allá del 30 de abril, cuando se cumplen los 100  días de rigor.

La era Trump acaba de comenzar, y lo hace cuando las bolsas acumulan subidas de más de un 200% en los ocho años que llevan subiendo prácticamente de forma continua.  Por eso Fernando Hernández asegura que “la legislatura es muy larga (en principio). La economía se encuentra en un ciclo avanzado, por lo que con el efecto acelerador de las políticas de Trump no es improbable pensar en una desaceleración/ recesión en algún punto. Por ello, los mercados previsiblemente caerán pero, ¿cuándo?” se pregunta el experto. Esa es la cuestión.

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