Los niveles de "sobreventa" que presentan los indicadores de momento del S&P 500 son muy elevados y el VIX ha marcado nuevos máximos y se encuentra cerca de los máximos de febrero. Podemos concluir que se da la condición necesaria para que se produzca un rebote, pero como no se ha alcanzado una lectura extrema en la aversión al riesgo vamos a considerar como escenario más probable que el S&P 500 siga cayendo a corto plazo.

El NYSE cerró el lunes a las 13h, hora local, y el martes, el día de Navidad, estuvo cerrado.

El S&P 500 cerró el 24 de diciembre con un descenso del 2,71% y con un volumen negociado.  Y el VIX cerró con una subida del 19,79% y alcanzó el nivel más alto desde febrero de 2018.

El incremento experimentado por el VIX sugiere que los inversores particulares y los gestores de fondos han comenzado a comprar protección (opciones de venta) y a abrir posiciones cortas, condición necesaria para que se alcance un suelo, pero no suficiente.

Los niveles de "sobreventa" son elevadísimos y podrían favorecer un rebote, pero la pregunta que nos estamos haciendo todos es dónde podría encontrarse el suelo.

Si nos fijamos en el gráfico de Apple, el soporte más fuerte se encuentra en torno a los 124, nivel en el que dejó un hueco al alza en febrero de 2017.

Uno de los valores líderes del mercado presenta recorrido a la baja, por lo tanto, si tenemos en cuenta que se ha incrementado la correlación entre los valores del S&P 500, deberíamos considerar que lo más probable que es que el S&P 500 se vea en su conjunto presionado a la baja por el comportamiento de Apple.

Por lo que hace referencia al gráfico del S&P 500, una vez que ha sido perforado el soporte de los 2.500, vamos a considerar como el siguiente objetivo más probable la zona de los 2.250-2.230, puesto que representa un retroceso del 0,618 del tramo al alza desplegado desde 2016 hasta los máximos de octubre de 2018.

El VIX se encuentra a corto plazo en tendencia alcista, un retroceso brusco de este índice sería el primer aviso de un rebote.

La continuación de las caídas bursátiles y el descenso de la inflación, por la caída del precio del petróleo, muy probablemente provocará que Powell no suba los tipos en 2019 y que incluso los baje. Es preciso tener en cuenta que, a juzgar por la evolución de los ingresos personales, no parece que las empresas estén compitiendo por captar o retener a su fuerza laboral con salarios más altos.

En este sentido es preciso destacar que el pasado 19 de diciembre, Powell reconoció que le había sorprendido la desaceleración de las presiones inflacionistas.

Es más, el mercado de futuros sobre fondos federales está atribuyendo la misma probabilidad a que el FED baje los tipos en 2020 como que los suba.

Finalmente, es preciso señalar la lección que dieron las autoridades chinas a Mnuchin y su "Plunge Protection Team" a la hora de manipular los mercados. Mientras que Mnuchin agravó el miedo de los inversores, las autoridades chinas consiguieron frenar la sangría en la sesión del 25 de diciembre.

El equipo de protección frente a caídas chino comenzó a comprar acciones del sector financiero en la sesión de la tarde, y consiguió que los principales índices bursátiles se redujeran al cierre a una "leve" pérdida del 0,9%, recuperándose de una pérdida del orden del 2.5%.