Existe una terrible preocupación por los signos evidentes de desaceleración económica global.

Y el tipo de interés de las notas a 5 años se situó por debajo del tipo de interés de los fondos federales.

Las bolsas norteamericanas abrieron con descensos con la excusa de la publicación del resultado de una encuesta del sector privado que mostraba que la actividad industrial en la segunda economía más grande del mundo se contrajo por primera vez en 19 meses. El índice de gerentes de compras (PMI) de Markit Manufacturing de China cayó en diciembre a 49.7 desde 50.2 en noviembre.

Aunque las bolsas rebotaron desde los mínimos, es indudable que existe una gran preocupación entre los inversores, los gestores y los banqueros centrales por los evidentes signos de desaceleración económica global.

En este sentido es preciso destacar que la curva de tipos de interés extendió su pendiente negativa al plazo comprendido entre 1 y 7 años, y que el tipo de interés del bono del Tesoro de los EEUU a 30 años cerró por debajo del 3%.

El mercado de tipos de interés está anticipando que el FED recortará el tipo de interés de los fondos federales en enero de 2020. Es preciso tener en cuenta que el mercado suele acertar en estos casos, más incluso que el FED, a pesar de que disponga de que sea la entidad que dispone del mayor número de economías, en torno a 3.000.

Por lo tanto, podemos considerar que la probabilidad de que la economía de los EEUU crezca a un ritmo inferior al 2% en el segundo trimestre de 2019 es alta.

Mientras tanto, y a pesar de esa inversión, el S&P 500 rebotó al llegar al 2.494, por lo que vamos a seguir considerando como escenario más probable, mientras no perfore el 2.444 seguiremos considerando como escenario más probable que se dirija a la zona de los 2.600-2.550.

El movimiento al alza fue apoyado por el rebote del sector de la energía, que consiguió rebotar desde la zona de mínimos y cerró con una subida del 2,1%.

Amazon y Facebook subieron con fuerza y gracias a ellos el NASDAQ 100 cerró con una ganancia del 0,49%.

La cuestión es cuánto más puede subir el S&P 500 cuando se ha disparado las alarmas por la ralentización económica global.

Por el momento, vamos a considerar que lo más probable es que el S&P 500 siga subiendo hasta el 5 de enero con un objetivo en torno a los 2.600-2.550.

Ahora bien, a muy corto plazo es probable que continúe moviéndose lateralmente por debajo de 2.520 pues justo después del cierre del miércoles la cotización de las acciones de Apple ha caído un 8%, tras anunciar Apple que obtuvo unos ingresos inferiores a los esperados "principalmente en China", y que las ventas de nuevos modelos en otros países "no son tan fuertes como habían estimado".

Sin perjuicio de ello, el comportamiento de Apple durante la sesión fue decepcionante. La zona de los 160 se ha convertido en una fuerte resistencia. Sólo la superación de ese nivel nos avisaría de un rebote más consistente.

Por el momento, vamos a considerar como escenario más probable que siga cayendo hasta la zona de soporte de los 140.