La materia prima ha atravesado una etapa de lateralidad, pero en cuanto a niveles técnicos sigue manteniéndose bajista a medio y largo plazo.
El metal dorado se ha mostrado decreciente en los mercados desde el pasado mes de enero. Fue justo en ese periodo cuando pasó de ser un activo refugio a que muchos inversores optasen por otras formas de proteger su cartera. De los casi 1.800 dólares que llegó a valer la onza, se pasó a los niveles de los 1.280 dólares actuales.

Precisamente en esa zona se ha enquistado en los últimos días. Lleva ya varios meses que abarca la zona de los 1.200 hasta los 1.300 dólares. Parece que podría volver a servir de protección para algunos inversores, en función a la lateralidad a la que se ha aferrado si tenemos en cuenta las últimas sesiones.

Sin embargo, desde un punto de vista técnico este análisis sería algo erróneo. El oro tiene una perspectiva bajista e incluso su demanda se ha reducido en comparación con el mismo periodo del año anterior. Ahora mismo, podría tener atractivo para ir a cortos, pero nada más allá.

En este sentido, los Indicadores Premium de Estrategias de Inversión muestran que el oro se encuentra en fase bajista, mientras que recibe una puntuación de 1 punto en una escala que oscila del 0 al 10.

Este análisis técnico señala que tanto la tendencia a medio como a largo plazo que presenta el activo es bajista. Además, los momentos total lento y total rápido se encuentran en negativo. El volumen es decreciente a medio y largo plazo. El único punto positivo que resaltan estos indicadores es que la volatilidad que tiene al activo es decreciente en el tiempo.

Indicadores Premium oro


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