Tras la publicación del PIB español- que creció tres décimas en el primer trimestre- llegan las interpretaciones. Y no demasiado positivas.

Comienza una sesión en la que se ha conocido que la economía española creció un 0.3% en el primer trimestre. Unas cifras que “dan la impresión de que se está creciendo pero contamos con dos problemas: la demanda interna es floja pero no mejora- con lo que la economía interna del país sigue contrayéndose- y se pone la cifra en positivo porque la salida es inercial por el sector exterior”, reconoce Ramón Forcada, director de análisis de Bankinter.

En declaraciones a Radio Intereconomía este experto asume que un crecimiento del 0.8-0.6% incluso es insuficiente “si pensamos que la inversión empresarial y el consumo privado siguen contrayéndose con un gasto público que se sigue incrementando”. Y es que la recuperación no puede apoyarse siempre en el sector exterior.

Pero ¿qué ocurrirá si no se cumple con la previsión de crecimiento? Forcada asume que el ratio es un numerador y un denominador. Si el PIB – que actúa como denominador- no es el esperado habrá que tratar de que el numerador sea lo mejor posible “reduciendo gastos”. Y recuerda que el gobierno tiene que ser capaz de pedir menos austeridad a la gente para ser capaz de engrosar el crecimiento. “Al final cumpliremos porque no podemos no cumplir”.

Una situación que se traslada al resto de economías como la griega. “Las cosas están complicada, la final habrá impago y reestructuración”. El director de análisis de Bankinter reconoce que hay tres soluciones para afrontar el pago de lo que se debe “o se amplía el plazo, se reduce el coste o haces las dos cosas, lo que significa aplicar quitas”. Ayer el Eurogrupo ya comenzó a mencionar una suave reestructuración para la deuda griega “por lo que hemos abierto la veda y es ahí donde tendremos que llegar”, concluye.