Los problemas de Telefónica con la deuda no comenzaron en octubre de 2005, cuando compró O2 pero, desde luego, comenzaron a larvarse en ese momento. Eso, claro, si se entiende que el principal problema de la operadora española es todo el dinero que debe, más de 50.000 millones de euros.
 
En apenas cuatro días se cumplirán 11 años desde que la compañía que ahora preside José María Álvarez Pallete compró 02. Fue la mayor compra que hacía una empresa española fuera de nuestro país hasta ese momento. En la operación Telefónica invirtió algo más de 26.000 millones de euros.

Después de esa vinieron otras adquisiciones. Una expansión, la que puso en marcha el ex presidente César Alierta, que le auparon a la parte alta de la clasificación de operadoras en todo el mundo. La empresa está presente en Latinoamérica, donde compite mano a mano con América Móvil y en muchos países europeos.

La apuesta por el Reino Unido y por la diversificación geográfica le valió a Telefónica en ese tiempo para subir con cierto donaire en bolsa. Sin embargo, cuando la crisis financiera se tornó en crisis de deuda para los países del Sur de Europa todo cambió en los mercados para la cotización de la compañía. De hecho, desde enero de 2011 se observa un cambio de tendencia en la acción.

No hay que olvidar que ese momento coincide con la maduración del negocio de las telecomunicaciones en Europa. Todo un coctail de problemas que ha provocado que desde el 31 de octubre de 2005, el día de la adquisición de O2 Telefónica ceda en bolsa algo más de un 30%.

Solo en lo que va de año, la compañía cede un 10%. Sus acciones están muy penalizadas por su exposición al Reino Unido tras la victoria del sí en el referéndum del brexit en el país. Por si fuera poco, la decisión de los británicos se produjo poco después de que la Comisión Europea frustrara los planes de venta de O2 a Hutchinson Wampoa. La compañía española se veía atrapada en el Reino Unido. Ahora mismo explora distintas alternativas para seguir vendiendo activos y hacer sostenible una deuda como se ha hecho efectivo con el recorte del dividendo de la compañía.

El peso de O2 para las cuentas de Telefónica es importante, sobre todo cuando repatría beneficios en una divisa que se ha dejado más de un 20% desde finales de junio. Algo parecido podría pasarle en las filiales de Latinoamérica, dado que las monedas de muchos países también tienen que convertirse a euros.

Por el contrario, Vodafone, la operadora líder en el Reino Unido lleva una ganancia anual de  más poco más de un 2%. Como a otras compañías británicas, una libra débil le infla los beneficios cuando se convierten desde otras monedas.

Si se observa la comparativa de Vodafone y Telefónica desde el 31 de octubre de 2005 vemos que Vodafone sube un 48% (frente a las caídas del 30% de Telefónica).  Cuando se observa en el gráfico la evolución de la rentabilidad total, incluyendo beneficios, vemos como desde ese día de hace once años,  Telefónica habría dado a los accionistas una rentabilidad del 18% y Vodafone de un 171,94%. Por eso el dividendo es tan importante, porque es la única alegría que han recibido los accionistas de la operadora española.

Vodafone y telefónica


Al analizar los Indicadores Premium de Estrategias de Inversión, Telefónica aparece con una puntuación de 3,5, lo que la situaría en una fase de rebote.   

Telefónica Indicador

Si observamos el consenso, un 45% de los analistas apuestan por comprar las acciones de la operadora española, un 39% opta por mantener y un 16% recomienda vender. El consenso le da un potencial a la compañía del 18%.

Para Vodafone la situación es algo mejor. Un 55% de los analistas que siguen el valor optan por comprar, un 34% aconseja mantener y un 11% opta por las ventas. El potencial de revalorización en este caso es menor, de un 12,5%.