Aunque el reloj de la inversión de Fidelity aún sigue en estanflación, la lectura de crecimiento se ha vuelto positiva gracias al respaldo de la expansiva política monetaria llevada a cabo por la Fed y el impulso de la confianza en los negocios.

Como consecuencia, en Fidelity han adaptado su asignación de activos moviéndola hacia una sobreponderación de los activos de riesgo, mediante la compra de más materias primas en sus fondos multiactivos y reduciendo los bonos gubernamentales hasta infraponderarlos.

La gestora ha reducido ligeramente la infravaloración de la bolsa de la eurozona y la de Japón, añadiendo además peso en el sector inmobiliario, firmas industriales y tecnología en detrimento de áreas más defensivas. Con respecto a la liquidez, se mantiene neutral.

Trevor Greetham, director de asignación de activos de Fidelity, considera que la economía no se está moviendo hacia la reflación, como habían esperado, sino hacia el recalentamiento. Aunque en los próximos meses podría venir más estrés procedente de la zona euro, el experto cree que debería considerarse como una “oportunidad de compra”.