Prácticamente en los albores de 2019, en esta época los inversores suelen aprovechar para revisar sus inversiones y considerar posibles cambios. Algunos podrían tener más interés en actuar tras la caída en el valor de la renta variable de 2018, sobre todo porque gran parte de la misma se concentró a finales de año.

Examen de la diversifación de la cartera por Fisher Investments España

Por más comprensible que sea ese impulso, a la hora de examinar la cartera no creemos que sea muy útil pararse a pensar en la rentabilidad pasada –positiva o negativa–. En cambio, nos parece más acertado adoptar una visión más amplia y preguntarse si las inversiones guardan sintonía con los objetivos financieros, los planes, el horizonte temporal y la tolerancia al riesgo y, como veremos a continuación, si mantienen un adecuado nivel de diversificación en cuanto a sectores, países y empresas.

Al evaluar la diversificación, un buen punto de partida puede ser observar la concentración de la cartera en un área geográfica concreta. Si estuviera muy focalizada en una región, probablemente desee efectuar cambios. Estados Unidos, siendo la principal economía del mundo, representa poco más de la mitad del valor total del mercado de acciones o capitalización bursátil mundial, mientras que ningún país de la Europa continental supera el 5% de este valor. A cada país y área le afectan factores económicos y políticos diferentes: algunos representan oportunidades, otros riesgos.

Una gran ponderación en un país –especialmente si este es pequeño– podría sobreexponer su cartera a riesgos locales, al tiempo que implica desaprovechar las oportunidades de otras plazas, así que aumentaría la volatilidad de sus inversiones. En nuestra opinión, poseer una cartera internacional más abigarrada puede ayudarle a equilibrar los riesgos y a evitar que la evolución de un país determinado tenga una influencia excesiva en la rentabilidad.

La historia nos muestra que ningún mercado bursátil se ha comportado mejor que los demás constantemente, conque, diversificando a escala global, los mercados más débiles se pueden compensar con los más fuertes y, con el tiempo, se aumenta la probabilidad de lograr crecimientos más parejos a los del mercado internacional. Un ejercicio práctico es ver qué porcentaje de la capitalización bursátil mundial representa un país determinado y utilizarlo como modelo aproximado de ponderación en su propia cartera.

La diversificación internacional también puede contribuir a diversificar los sectores. Muchos mercados bursátiles europeos están muy expuestos a dos o tres sectores y apenas tienen exposición a otros.

En el Reino Unido, por ejemplo, están muy sesgados hacia los sectores de energía, materiales y finanzas; casi la mitad de la renta variable danesa está formada por empresas de atención sanitaria; cerca del 70% de la capitalización bursátil de Italia se concentra en tres sectores: finanzas, energía y servicios públicos; en Francia, alrededor del 40% está dedicado a los sectores industrial y de consumo discrecional; España se decanta por la banca y los servicios públicos; más de un tercio de la bolsa holandesa corresponde a productos de primera necesidad; estos representan casi la mitad en Bélgica; el mercado bursátil de Suecia es principalmente industrial y financiero; ¿Noruega? Más de la mitad se concentra en los sectores financiero y energético; lo mismo ocurre en Canadá.

De todos ellos, solo España, los Países Bajos y Suecia tienen una exposición significativa a la tecnología, uno de los sectores con mejores resultados –y uno de los más grandes del mundo– de los últimos años. Para alcanzar una diversificación adecuada en los 11 sectores es probable que deba salir de Europa y apuntar hacia EE.UU. o Asia.

Si desea evaluar su diversificación sectorial o por países le aconsejamos que utilice como referencia un índice de renta variable general, como el MSCI World. Si no está seguro de en qué sector se enmarca un título, puede buscarlo en sitios web como Morningstar.

Al evaluar la diversificación por sectores y países, también animamos a los inversores a examinar si poseen suficientes empresas. Por ejemplo, el 14,9% de la capitalización bursátil del índice MSCI World corresponde a acciones de empresas tecnológicas. Pues bien, por más que en su cartera mantenga este porcentaje, si este corresponde únicamente a una empresa del sector, seguramente no estará diversificado, sino que estará manteniendo una posición muy elevada de un solo título y, con ello, estará excesivamente expuesto a los propios riesgos de dicha compañía.

Si esta cosecha buenos resultados, usted también, pero ¿y si atraviesa una mala racha que le reporta una rentabilidad exigua incluso cuando otras tecnológicas están ganando terreno?

Si bien el ejemplo descrito es extremo, a nuestro juicio ilustra la importancia de limitar la dependencia de la cartera de valores a una sola empresa. Una herramienta a nuestro parecer útil, de cuya aplicación pueden beneficiarse los inversores, es la que llamamos «regla del cinco por ciento», que establece que ninguna empresa debe superar el 5% del valor total de sus inversiones. En caso de hacerlo, demasiada exposición a los problemas de una firma podría poner en riesgo una gran parte de la cartera.

Para finalizar, a la hora de medir su grado de diversificación, pensamos que es prudente revisar absolutamente todos los valores, incluidos los fondos de inversión de gestión activa y pasiva. Por ejemplo, los inversores con participaciones considerables en sociedades de valores inmobiliarios a veces las consideran como una fuente de diversificación frente a la renta variable, ignorando que muchas cotizan y, por tanto, se comportan de manera similar a las acciones. El inmobiliario es también un sector de la renta variable que supone tan solo el 3,3% de la capitalización del índice MSCI World. Poseer muchos títulos de este tipo de sociedades puede provocar una sobreexposición involuntaria.

Quizás le parezca mucho trabajo estar tan pendiente de la diversificación. No se equivoca, ¡lo es! Sin embargo, si somete su cartera a examen y se asegura de que sus activos estén debidamente diversificados, a nuestro modo de ver estará gestionando el riesgo de un modo más eficaz al de muchos inversores.


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Invertir en los mercados de valores implica un riesgo de pérdida, y no hay garantías de que todo o cualquier capital invertido sea reembolsado. Los rendimientos pasados no garantizan ni indican de manera fiable rendimientos futuros. El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de las mismas están sometidos a la fluctuación de los mercados bursátiles mundiales y de los tipos de cambio internacionales.


Fuente: FactSet, a 20/2/2019. Ponderación de la bolsa de EE.UU. en el índice MSCI World por capitalización bursátil.

Ibid.Fuente: FactSet, a 20/2/2019. Afirmación basada en la ponderación por sectores del índice MSCI Reino Unido.

Ibid. Afirmación basada en la ponderación por sectores del índice MSCI Dinamarca.

Ibid. Afirmación basada en la ponderación por sectores del índice MSCI Italia.

Ibid. Afirmación basada en la ponderación por sectores del índice MSCI Francia.

Ibid. Afirmación basada en la ponderación por sectores del índice MSCI España.

Ibid. Afirmación basada en la ponderación por sectores del índice MSCI Holanda.

Ibid. Afirmación basada en la ponderación por sectores del índice MSCI Bélgica.

Ibid. Afirmación basada en la ponderación por sectores del índice MSCI Suecia.

Ibid. Afirmación basada en la ponderación por sectores del índice MSCI Noruega.

Ibid. Afirmación basada en la ponderación por sectores del índice MSCI Canadá.

Ibid. Afirmación basada en la ponderación por sectores del índice MSCI World.