La reforma financiera “se estaba reclamando desde el exterior. Se van a hacer unas provisiones reales y, de una vez, tomando activos que tienen en cartera”, dice David González, analista de Dracon Partners EAFI.

La mayor flexibilidad en cuanto al cumplimiento de los requerimientos por parte de las entidades fusionadas “es normal, pues va a haber más esfuerzo por ambas partes. Así, el inversor extranjero se sentirá más tranquilo a la hora de invertir en entidades financieras españolas”.

Las pequeñas entidades financieras serán las más perjudicadas por esta reforma, opina el experto, “porque se van a ir quedando por el camino”.

Junto a los grandes bancos, “CaixaBank podría estar entre los 5 primeros grupos financieros del país, pero el resto va a ser un ‘sálvese quien pueda’ para adaptarse a las condiciones de los que están por delante”.

“Si tienen que provisionar más de lo que tienen, quizás les salga rentable sacar las viviendas al mercado”. Pero el problema aquí es “quién pueda comprar la vivienda. Los bancos no dan créditos porque es problemático y las familias no compran porque no tiene tanto dinero por causas como el paro”.

Si Bankia tuviera que recurrir nuevamente a las fusiones, “lo que tiene más sentido es que se una con CaixaBank porque son de culturas similares. Podrían crear un grupo financiero muy potente. Si la absorbiera una gran entidad sería una sangría”.



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