No tenemos un cambio de posición inmediato con respecto a nuestro posicionamiento en Corea ya que hemos visto situaciones parecidas en el pasado donde Corea del Norte utilizaba la fuerza para aumentar su poder de negociación con Estados Unidos y Corea del Sur.
Esta podría ser una situación similar y normalmente los mercados rebotan rápidamente.

Ayer Corea del Norte Bombardeó una isla de la costa oeste de Seúl.

Mientras se cuantifican los daños materiales, Corea del Sur ha informado de posibles represalias.
La muerte de civiles es clara y los medios informaron de más de 70 casas incendiadas mientras las imágenes de las grandes columnas de fuego dominaban los principales noticieros.

Es claramente un evento importante, ya que es la primera vez que Corea del Norte ha lanzado un ataque sobre POBLACIÓN CIVIL, aunque no sobre civiles (Agentes norcoreanos bombardearon y derribaron un avión civil en 1987 matando a sus 115 pasajeros). También ha habido numerosos incidentes menores de agentes poniendo bombas.
Es la primera acción militar a gran escala sobre propiedades civiles. En este sentido este ataque no tiene precedentes y debería dibujar una respuesta contundente de la comunidad internacional.

Sin embargo los procesoso de agresiones provocadas intencionadamente durante periodos de sucesión en el poder no son nuevos:

Las sucesiones de dictadores normalmente van acompañadas de acciones militares para legitimar su poder. Esto ya ha pasado con anterioridad fuera de Corea, por ejemplo en Togo y Siria.

El procedimiento habitual es nombrar al sucesor, idolatrar su posición y precipitar un ataque militar para legitimar su autoridad.

"The Economist" ha informado de situaciones similares en el pasado. La transición de Kim Il-Sung a Kim Jung-Il causó dos bombardeos mayores, el del vuelo KAL 858 (1987), y el bombardeo de Burma (hoy en día Myanmmar), en un intento de asesinar al presidente Chun y sus partidarios en (1983).

Ha habido comentarios de reputados analistas políticos refiriéndose a esto: Típicamente los herederos intentan crear un mito y justificar su legitimidad causando graves incidentes cuando les falta el favor del público como nuevos dictadores. El ataque más cruento causado por Corea del Norte fue en 1983 contra el presidente Chun y sus asociados durante su visita a Burma. El bombardeo causó 17 muertos, incluyendo el vicepresidente, ministro de economía y el ministro de exteriores, además de 13 heridos.

Una teoría que se barajaba ayer era que el actual dictador de Corea del Norte, Kim Jong Il, podría haber muerto. Pero dada la transición que se está llevando a cabo no es la mas plausible.