Estrenamos nuevo año y parece que lo tendremos un poco más difícil para cumplir nuestros propósitos si estos previamente necesitan de un ahorro. Será más caro encender la luz, llamar por teléfono, coger el transporte público, poner la calefacción o encender un cigarrillo... y la subida de los sueldos en relación con el IPC, será respectivamente menor. Ante esto la economía media familiar tendrá que soportar un recorte de su capacidad adquisitiva.
Las facturas del gas, la luz y el agua sufrieron desde el primer día de 2007 un incremento. En concreto darle al interruptor es a partir de ahora un 2,8%, más costoso. Y esta subida no será la última, si no más bien el inicio de una continua escalada en los costes de las facturas de los hogares españoles. Cada tres meses las tarifas de luz serán revisadas nuevamente, cómo ya ocurre con la del gas, y se pretende que el encarecimiento del consumo eléctrico alcance un total del 10% este año. De esta manera se consigue una carga mayor sobre el consumo energético de una manera más paulatina y menos impactante para el pequeño consumidor.