Tras subir vertiginosamente desde 2008, el oro parece haberse calmado, ¿debilidad?, ¿corrección momentánea? Lo cierto es que para el inversor el metal precioso no pierde su condición privilegiada de refugio pero, ¡ojo! Elija bien la forma en la que jugar en este activo y no caiga en la trampa de 'la gallina de los huevos de oro'. La seguridad se puede convertir en riesgo si se decanta por la opción de inversión equivocada.


El oro no ha comenzado el año con buen pie y, tras alcanzar su objetivo en los 1.400 puntos y darse de frente con los 1.300 dólares la onza, se ha abierto un escenario incierto para este activo. Técnicamente, los niveles a vigilar serían “los 1.380 dólares porque podría romper después los 1.410 ó, por el contrario, profundizar hasta los 1.265 y ahí plantearse comprar”, comenta Jorge del Canto, analista independiente.

A pesar de la subida del precio de las materias primas y el aumento de la inflación, ¿por qué el oro sigue cayendo? Gabriela Vara, responsable de CFDs y divisas de Inversis Banco, explica que “la demanda financiera ha retrocedido en las últimas semanas y los ETFs sobre el oro han registrado ciertas salidas de capital hacia otras materias primas que están funcionando mejor que el oro para cubrirse frente a la inflación”. A esto hay que unirle que el mejor tono de la economía mundial ha animado el apetito por el riesgo en detrimento de la exposición a activos más defensivos, como el oro. Aún así, Sara Pérez Frutos, directora general de Dracon Partners EAFI, comenta que “el oro es el activo refugio por excelencia y, mientras haya conflictos geopolíticos, lo seguirá siendo”. Pero, ¿cómo debemos jugar al oro para que no se convierta en un riesgo?

Inversión directa en oro…

Desde hace meses los españoles podemos comprar directamente lingotes de oro a través de cajeros especializados, el problema es que “este activo es muy volátil y comprar oro es como lanzar una moneda al aire pues, cuando sucede algo relevante, el mercado lo replica en el precio del dólar y del oro y no hay nada que ahora apoye firmemente su rebote”, advierte Javier Kessler EAFI de Kessler y Casadevall AS. Al final, podemos encontrarnos con una mina de oro en nuestras casas pero con el riesgo de que su valor descienda con el tiempo.

Otro método de invertir directamente en oro es a través CFDs y ETFs que replican el precio del oro. En estos casos Alejandro Martín, subdirector en España de Hanseatic Brokerhouse, recomienda “no hacer uso del apalancamiento” ya que, el mercado de commodities se caracteriza por su alta volatilidad, que puede hacer saltar la posición si nuestro nivel de apalancamiento es muy elevado y nos obliga a ajustar en exceso los stops, liquidando incluso la posición antes de ir a nuestro favor.

Los fondos de oro, la opción más brillante

Si la inversión directa en oro es un juego ganado por la volatilidad, el inversor al menos puede apostar por las gestoras de fondos , ya que éstas “utilizan el oro como elemento diversificador de la cartera, junto a otros activos”, justifica Kessler.

Desde Inversis Banco se decantan por “fondos que invierten en compañías relacionadas con el oro, no sobre el oro, por ejemplo, el BlackRock World Gold”. En este sentido, la recomendación de Sara Pérez Frutos pasa por un fondo de compañías mineras, como el “BlackRock World Mining”.

Y, en caso de preferir jugar a las materias primas de una forma más global sin perder la exposición al oro, “debemos hacerlo a través del Goldman Sachs Return Commodity, que replica commodities como el crudo, materias primas agrícolas y metales preciosos”, recomienda Javier Velasco, gestor de carteras de fondos de Inversis Banco.