Una situación complicada pues lo niveles de 11.700-11.750 puntos “no deberían haber sido perdidos” y después del peor semestre que ha vivido el mercado español en su historia “comenzar con una caída del 2,8% no es nada positivo”, asegura Diego Herrero, subdirector de inversiones de Gestifonsa.
En la reunión del BCE el próximo jueves “la subida de 25 puntos básicos está descontada por el mercado” pero lo importante será ver el efecto que puede tener esta subida “ tan pequeña” en los inversores. Herrero apuesta porque tendrá una incidencia “con efectos más psicológicos pues no se trasladará a la economía real hasta los 6 o 9 meses”. Es por ello que la tacha de “una medida más populista que una que pueda tener un efecto inmediato” sobre los mercados. Telefónica es una de las grandes compañías "en las que hay que invertir" y más después de que el otro día su presidente, César Alierta confirmara las previsiones de crecimiento para el año. De esta manera “desaparece el miedo en el valor” y es lógico que los analistas “a medida que el valor caiga vayan recortando precio objetivo”. Sin embargo, el subdirector de Gestifonsa advierte de que “por debajo de los 17 euros es una opción atractiva porque tiene unos fundamentales muy buenos y una rentabilidad por dividendo muy elevada”. Cuando un valor puede entrar en el Ibex 35 “lo suben artificialmente, tiene un comportamiento muy positivo y en el momento de su entrada tiene un cierre de posiciones especulativa, quedando sólo los grandes fondos que invierten en el índice”. Es el motivo de la caída de OHL , aparte de que el día no acompaña. Para Herrero “las constructoras no es el sector en el que habría que estar en estos momentos”. Optimimo muestra este experto para hablar del segundo semestre del que no prevé que sea tan malo como el anterior pero “caídas en torno al 30% en seis meses son auténticos cracks en los mercados que no prevemos que se puedan producir”. Por ello apuesta por valores por compañías españolas frente a europeas, primando en telecos Telefónica, eléctricas como Iberdrola, petroleras en Repsol y los dos grandes bancos españoles, BBVA y Santander.