La nueva directiva, que podría entrar en vigor entre 2009 y 2010, establecerá requisitos comunes de protección al consumidor y facilitará que los bancos ofrezcan créditos por toda Europa. Esta norma sustituirá a la aprobada en 1987 y estará basada en el principio de armonización mínima. En España se traducirá en que los bancos no podrán imponer intereses superiores al 1% a los clientes que devuelvan de manera anticipada cantidades superiores a 10.000 euros, cuando ahora puede cargar hasta el 3%. Además, el interés anual o TAE se calculará incluyendo impuestos y tasas. La norma no se aplicará en hipotecas.