
No está mal la jugada. Parece que ganas más (aunque no sea cierto en términos reales), pero lo que realmente tienes más, son impuestos. Por eso, las mayores dificultades para llegar a fin de mes con los mismos ingresos y gastos no son sensaciones, sino que es una realidad.
Esto se llama progresividad en frío. Es el impuesto que sube sin tocarlo. El salario sube en apariencia, la cesta de la compra sube de verdad, y Hacienda recauda más sin necesidad de hacer una subida fiscal explícita. El contribuyente pierde poder adquisitivo y, aun así, paga más. Si los tramos impositivos no se deflactan, una subida nominal por inflación puede llevarte a pagar más impuestos, aunque no hayas ganado capacidad real de compra.
De hecho, se calcula que Hacienda recuda de más en los últimos 5 años, solo por la no deflactación, casi 17 mil millones extra. Que no es que diga que no hay que pagar impuestos. Eso me lo reservo para mi fuero interno. Pero lo que no vale es decir que no se paga, cuando se obliga a pagar, y mucho, y de modo engañoso.
Por eso decían los escolásticos del Siglo de Oro español que la inflación es un impuesto sin regular que consiste en robar a los pobres en sus bolsillos. Porque la inflación afecta a los que menos ganan de forma más dura.
Tu tramo lo puedes ver en el anterior artículo que publicamos sobre el IRPF, pero no me quiero quedar ahí. Y es que, el debate fiscal en España suele ser muy pobre. Se reduce a frases como que los ricos deben pagar más. Y así no avanzamos. La pregunta interesante no es solo cuánto se paga, sino qué incentivos genera el sistema, qué retorno recibe el ciudadano, cuánto se castiga el trabajo, cuánto se penaliza el ahorro y cuánto se dificulta la acumulación de capital.
La riqueza no cae del cielo como el maná. Se crea ahorrando, invirtiendo, aumentando productividad y asignando recursos de forma eficiente. Si el sistema fiscal trata cada euro adicional de esfuerzo como si fuera un delincuente, no debería sorprendernos que luego falten inversión, productividad y salarios altos.
El IRPF progresivo puede defenderse políticamente. Pero conviene entender su mecánica y sus efectos. Y conviene mirar también las cotizaciones y la inflación...
La educación financiera empieza por cosas como saber qué parte de tu renta se queda el Estado, cómo se calcula y qué decisiones te incentiva a tomar. Quien no entiende su nómina difícilmente entenderá su patrimonio. Y quien no entiende los impuestos acaba discutiendo de fiscalidad como se discute de fútbol, con gritos y, sin cabeza.

