Comienza el mes negro de la bolsa americana. En octubre se han producido el pánico de 1907, el crash del 29 y el Black Monday de 1987.
 
Según un artículo publicado por MarketWatch, el comportamiento del S&P 500 en este mes podría predecir quien va a ganar las elecciones de noviembre de este año en el que se decidirá quién será el presidente de Estados Unidos durante los próximos cuatro años. En el artículo citan un informe de Sam Stovall, estratega de S&P Global Market Intelligence.

El patrón es sencillo, si el S&P 500 acumula una rentabilidad positiva desde el 31 de julio hasta el 31 de octubre, ganará  el partido que está en el poder. Como el selectivo terminó algo por debajo del cierre de julio, lo cierto es que todo va a depender de lo que haga octubre.

Según este artículo, solo ha habido dos ocasiones en las que este patrón no se ha cumplido, en 1968 y en 1980. En esta ocasión había un tercer partido en liza que se llevó un 14% de los votos y que terminó afectando al resultado final. Tampoco funcionó en 1956, aunque en este caso Stovall afirma que el fracaso de la regla pudo deberse a factores geopolíticos. En aquel momento se produjo la crisis del canal  de Suez.

El experto afirma que en hoy el mercado también es muy vulnerable a shocks externos sobre todo por su valoración. Calcula que el PER a 12 meses supera las 25 veces beneficios. Sería la segunda vez en la que el selectivo ha estado más caro, solo por detrás de los momentos anteriores a la crisis puntocom, cuando se alcanzó un PER de más de 32 veces. Stovall también recuerda que durante los años electorales, octubre y noviembre suele ser positivo. (por lo que hay esperanza).  Para que gane el partido de Hillary Clinton, el S&P 500 tendría que subir un 1,7%. 

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