Con la llegada de 2015, el inversor debe enfrentarse a una serie de divergencias con un impacto en mercado que hacen necesaria una gestión del patrimonio prudente y sostenible. 

Con la llegada del 2015, el inversor debe enfrentarse a una economía mundial que crece a ritmos desiguales, a las distintas políticas monetarias aplicadas por los Bancos Centrales –con sus repercusiones directas e indirectas en los mercados financieros–, a las tensiones geopolíticas que existen y se han ido intensificando, a la guerra de divisas entre las principales potencias mundiales, a la especulación con los precios de las materias primas –en especial, con el petróleo–, a unos tipos de interés que no rentabilizan el ahorro, a una elevada volatilidad, y a un conjunto más de variables que hacen que invertir eficientemente sea una tarea complicada.

Para intentar minimizar el impacto de todas estas divergencias y poder gestionar el patrimonio de una forma prudente y sostenible, el inversor no solo necesita estar informado. Debe tener presente una serie de aspectos que se pueden enumerar en diez constituyendo un decálogo para la inversión en 2015.

1. Punto de partida. ¿Cuál es mi exposición a los mercados financieros?.
Todo inversor acostumbra a tener su patrimonio depositado en varias entidades financieras, hecho que dificulta tener una visión de conjunto. Lo recomendable sería poder disponer de esta “fotografía inicial”, que en ocasiones puede sorprender al inversor. A menudo se tiene una idea de cómo está distribuido el patrimonio, pero con la variabilidad de los mercados financieros, la idea puede alejarse de la realidad. Este punto de partida indicará a priori si el inversor se encuentra cómodo o no con la exposición a activos de riesgo alto, moderado y bajo, con el porcentaje de inversión directa a través de acciones, ETFs, futuros, opciones, e etc, con la inversión canalizada a través de instituciones de inversión colectiva, etc. Para ello, existen en el mercado aplicaciones diseñadas específicamente para agregar las posiciones patrimoniales. Una de ellas es la desarrollada por GVC Gaesco llamada Mi Portfolio (www.miportfolio.es). Esta aplicación permite al inversor gestionar su patrimonio de forma global, incluso aquel depositado en otras entidades financieras.

2. Perfil inversor. ¿Cuál es mi sleeping point?.
El grado de aversión al riesgo y el horizonte temporal fundamentan este punto. ¿Qué nivel de riesgo se está dispuesto a asumir sin perder el sueño? Los anglosajones utilizan esta frase para definir una estrategia de inversión adecuada al perfil personal del inversor. El diseño de un modelo core – satellite facilita enormemente esta tarea. La parte core se creará con aquellas posiciones cuyo horizonte temporal sea de más largo plazo, dejando para el componente satellite aquellas inversiones tácticas o más especulativas. En teoría, este sería un modelo óptimo para aplicar. En la práctica, resulta difícil mantener esta objetividad cuando la volatilidad de los mercados es elevada ¬–momentos en que el sleeping point carece de valor-. Llevar un seguimiento de las inversiones es recomendable, independientemente de la capacidad de asumir fluctuaciones en el capital y del horizonte temporal de las mismas.

3. Análisis e información de mercados. ¿Y dónde invierto?
Una vez definidos los puntos anteriores, se debe abordar la difícil decisión de invertir el patrimonio. Para ello es necesario disponer de análisis, de información económica y financiera, de datos micro a nivel empresarial, de tendencias, etc. Todas las entidades financieras emiten sus perspectivas para los mercados financieros que van actualizando continuamente. Obviamente, cada una tiene su propia opinión, pero a grandes rasgos las líneas maestras suelen ser las mismas. No es necesario ni eficiente dedicar horas a leer todos los informes de research, además que resultaría imposible dada la gran cantidad generada diariamente. Basta con estudiar detalladamente aquellas notas que emiten las entidades que nos merecen más respeto, credibilidad y seriedad. El acceso a la información es cada vez más fácil, puede incluso llegar a saturar. Por esto, se le debe dedicar el tiempo necesario para definir la estrategia adecuada a las necesidades de cada uno.

4. Asesoramiento vs gestión personal. ¿Cuándo es recomendable contar con un buen asesoramiento?.
Cada inversor debe ser realista y conocer sus capacidades. Contar con un asesor financiero resulta acertado cuando no se dispone ni de tiempo ni de recursos suficientes para entender el funcionamiento de los mercados financieros y tomar decisiones de inversión apropiadas. A pesar de las duras críticas que han recibido tanto el sector financiero como sus componentes, hay profesionales serios y respetables, con la experiencia suficiente para guiar al inversor en la toma de decisiones.

De igual forma, la elección de la sociedad con la que trabajar es fundamental. Existen entidades financieras de todo tipo, algunas con un enfoque global, otras especializadas en una o varias líneas de negocio. Sin duda, confiar en aquéllas reguladas debidamente por la CNMV, que cumplan estrictamente las leyes y la normativa vigente aportará tranquilidad y confianza.

5. Implicación personal vs delegación de la gestión. ¿Y si delego la gestión de mi patrimonio?.
Ocurre con frecuencia que no se dispone del tiempo necesario para seguir de cerca la evolución de los mercados financieros -ya sea por motivos personales o profesionales-, y poder adecuar la cartera a la situación de los mismos, en especial en momentos críticos. A tal efecto, la gran mayoría de entidades financieras han desarrollado un servicio de gestión de patrimonios. Aunque en una primera fase este servicio se ofrecía a grandes patrimonios, hoy en día el mínimo está al alcance de cualquier inversor.

6. Decidir en qué clases de activos invertir. ¿Fondos, acciones, bonos, futuros, ETFs, CFDs, estructurados?.
Una vez definida la estrategia global, y en base a una buena planificación financiera que considere el perfil de riesgo, el horizonte temporal, el grado de aversión al riesgo y la liquidez, entre otras variables, hay que escoger la clase de activo con la que se materializará la inversión. Cada una de ellas tiene, indudablemente, sus ventajas y sus inconvenientes, ya sea a nivel fiscal, de exposición entendida como apalancamiento, de riesgo, etc. Tal y como sucedía con el sleeping point, el inversor debe decidir en qué invertir en función de su perfil.

Para una cartera con un sesgo más estratégico (a largo plazo) que especulativo, la inversión a través de instituciones de inversión colectiva (fondos de inversión y SICAVs) se podría considerar como la adecuada, utilizando tan solo los instrumentos derivados y los CFDs para cobertura. La inversión directa a través de acciones, ETFs y emisiones de renta rija también es acertada, pero se deben tener presentes entonces factores como la diversificación y la fiscalidad.

Para aquellos perfiles más especulativos existe toda una gama de opciones, futuros, warrants y CFDs en cualquier divisa y sobre cualquier clase de activo. Aquí se deben evaluar los riesgos asociados como son el grado de apalancamiento, la exposición real a los mercados financieros, la gran variabilidad de los precios condicionada por la volatilidad de los mercados y la liquidez entendida como la rapidez en poder deshacer las posiciones.

7. Diversificación. ¿Todos los huevos en la misma cesta?.
Tal y como se ha mencionado en el punto anterior, cobra especial relevancia la diversificación. El objetivo se centra en minimizar el riesgo evitando la concentración de la inversión en pocas alternativas.

Toda estrategia de perspectivas financieras definirá sus mercados, sectores, regiones, divisas, materias primas, empresas, bonos, etc. favoritos. Entre ellos existirán correlaciones más o menos potentes (entendiendo la correlación como el efecto sobre un activo derivado del comportamiento de otro), pero es importante entender que no son perdurables en el tiempo, es decir, que van cambiando constantemente. El inversor debe contemplar las distintas correlaciones entre los activos en los que invierte para tomar las decisiones de inversión. Correlación y diversificación cimentan, de esta forma, una base sobre la que se optimizará la estrategia.

Cabe en este punto considerar las inversiones llamadas de retorno absoluto, esto es, las que intentan generar rentabilidad con independencia de lo que sucede en los mercados financieros. Contar con cierta exposición a este tipo de estrategias añadirá a la cartera estabilidad.

8. Plataforma de contratación. ¿A través de qué herramientas puedo comprar, vender, traspasar o introducir órdenes condicionadas?
Toda entidad financiera cuenta con su propia plataforma de contratación para que el inversor pueda ejecutar las transacciones. No obstante, no todas ellas disponen de las mismas prestaciones. Utilizar una plataforma que permita operar desde cualquier dispositivo (ordenador, smartphone, tablet), en cualquier momento del día, con todas las herramientas de análisis, gráficos interactivos y soporte, y con la tecnología para que las órdenes se ejecuten rápida y eficientemente es básico. Con estas premisas, GVC Gaesco acaba de lanzar al mercado una nueva plataforma de última generación: GVC Gaesco Markets, la cual ofrece a sus clientes múltiples ventajas, todas ellas con el objetivo común de facilitar al inversor el acceso al mercado con las mejores condiciones – https://markets.gvcgaesco.es/markets/ -.

9. Costes. ¿Y qué comisiones me van a cobrar para llevar a cabo estas inversiones?
Sin duda, uno de los puntos críticos a la hora de invertir es el referente a los costes y comisiones. Puede ocurrir que se desconozcan, a priori, todas las comisiones que se aplican en la contratación. Existen para algunos mercados los cánones, que son distintos a las comisiones de intermediación. Hay activos sobre los cuales se aplica comisiones de custodia o depositaría, otros que llevan consigo comisiones implícitas dentro de la horquilla, etc. Estar bien informado de toda la estructura de costes es crucial, sobretodo si el potencial de revalorización del activo no es muy elevado –lo que se puede ganar por rentabilidad, se puede dejar de ganar por las comisiones-.

También es importante destacar que las grandes entidades financieras no acostumbran a ofrecer una estructura de costes y comisiones eficiente, en el sentido que muchas de ellas llegan al mercado vía terceras entidades (sociedades de valores y entidades similares). Por este motivo, y para evitar un posible sobrecoste, resulta indicado realizar las operaciones directamente con esta clase de sociedades, las cuales son miembros de los mercados y ahorran al inversor un intermediario extra.

10. Patience and fortitude conquer all things – Ralph Waldo Emerson
Con esta frase célebre se resumen dos de las actitudes que necesita tener un inversor en un contexto como el que se prevé para el 2015: Por un lado, la paciencia para no tomar decisiones impulsivas -que probablemente serán erróneas-, derivadas de las emociones y de la subjetividad frente a situaciones críticas. Por el otro, la fortaleza para mantenerse firme ante una decisión tomada consciente y estratégicamente.