El psicólogo y premio Nobel, Daniel Kahneman, demostró con su teoría de aversión al riesgo que la gente sufre más perdiendo dinero de lo que disfruta con las ganancias. Como tal, el instinto natural de los inversores es huir del mercado cuando comienza a caer en picado, al igual que la codicia nos impulsa a volver a él cuando las acciones se están disparando. Ambos comportamientos pueden tener impactos negativos.

Pero una inversión inteligente puede superar el poder de las emociones al enfocarse en investigaciones relevantes, datos sólidos y estrategias probadas. Exponemos siete principios que pueden ayudar a combatir la necesidad de tomar decisiones emocionales en tiempos de turbulencias en el mercado.

1.- Las caídas de los mercados son parte del proceso de invertir

La renta variable ha subido de forma constante durante casi una década. Pero la historia nos dice que las caídas del mercado son una parte inevitable de la inversión. La buena noticia es que las correcciones (definidas como una caída de un 10%, o más), los mercados bajistas (caídas de un 20% o más) y otros momentos desafiantes, no duran para siempre.

 

 

Retornos de los mercados

 

El Dow Jones Industrial Average (DJIA) ha experimentado una caída media de al menos un 10% al año y de un 20% o más cada 3,75 años, según los datos recogidos desde 1900 a 2017. Pero aunque los resultados pasados no sirven para predecir los futuros, a cada corrección le ha seguido una recuperación y posteriormente un nuevo máximo histórico.   

2- Lo importante no es el mercado, sino el momento

Nadie puede predecir de forma correcta los movimientos de los mercados en el corto plazo, y los inversores que se quedan al margen corren el riesgo de perder en los períodos de subidas significativas que siguen a las caídas del mercado.

Cada retroceso de un 15% o más del Standard & Poor’s 500 desde 1929 a 2017 ha terminado con una recuperación. La subida media en el primer año tras una de estas caídas de las bolsas fue de casi un 55%.

Incluso perder sólo un par de días de cotización puede pasar factura. La inversión hipotética de 10.000 dólares en el S&P 500 en 2002 – durante el inicio de la recuperación posterior a la explosión de la burbuja tecnológica- habría aumentado hasta más de 18.000 dólares a finales de 2012. Pero si un inversor se hubiera perdido los 10 mejores días de cotización en ese periodo, hubiera terminado con 9.378 dólares, menos de la inversión inicial.

 

Retorno medio para una inversion de 1000 euros

 

3- La inversión emocional puede ser peligrosa

Daniel Kahneman obtuvo su Premio Nobel en 2002 por su trabajo en economía conductual, un campo que investiga cómo toman las decisiones financieras los inversores. Un hallazgo clave de los economistas conductuales es que la gente suele actuar de forma irracional cuando toma estas decisiones.

Las reacciones emocionales a los eventos de mercado son perfectamente normales. Los inversores deberían esperar sentirse nerviosos cuando hay caídas en los mercados. Pero son las acciones llevadas a cabo durante dichos períodos lo que puede significar la diferencia entre el éxito de la inversión y las pérdidas.

Una forma de alentar la toma de decisiones de inversión racional es entender los fundamentos de la economía conductual. Comprender los comportamientos puede ayudar a los inversores a identificar posibles errores antes de cometerlos

4- Trazar un plan y ceñirse a él

Crear y ceñirse a un plan de inversión construido conciezudamente es otra forma de evitar tomar decisiones de inversión miopes, particularmente cuando los mercados caen. El plan puede tomar en consideración un número de factores, incluyendo la tolerancia al riesgo y los objetivos de corto y largo plazo.

Una forma de evitar intentos fútiles de encontrar el momento adecuado para entrar o salir del mercado es a través de la estrategia que mide el coste medio. Esto significa que los inversores destinan una cantidad de dinero intervalos regulares, sin importar las subidas y las caídas de los mercados. Esta aproximación crea una estrategia en la que se permite comprar más acciones a precios bajos y menos a precios altos. Con el tiempo los inversores hacen un pago menor por acción. La inversión regular no asegura un beneficio o protege contra las caídas. Los inversores deben considerar su deseo de seguir invirtiendo cuando el precio de las acciones está cayendo.

5- La diversificación importa

Una cartera diversificada no garantiza beneficios o asegura que las inversiones no van a perder valor, pero sí reduce el riesgo. Al distribuir las inversiones en una variedad de activos, los inversores rebajan la probabilidad de la volatilidad en sus carteras. En general, la rentabilidad no va a alcanzar máximos en ninguna inversión de forma individual, pero tampoco va a tocar mínimos.

Para los inversores que quieran evitar algo de estrés durante las caídas de los mercados, la diversificación puede ayudarles a reducir la volatilidad.

 

Diversificación de activos

 

6- La renta fija puede proporcionar equilibrio

La renta variable es un elemento importante en la construcción de una cartera, pero los bonos pueden proporcionar un contrapeso esencial. Esto ocurre porque los bonos suelen tener una baja correlación con el mercado de la renta variable, lo que significa que suelen hacer zig cuando los mercados de renta variable hacen zag.

Lo que es más importante, los bonos con una baja correlación con la renta variable ofrecen una protección contra las pérdidas, incluso cuando el mercado en general está sufriendo turbulencias. Los fondos proporcionan esta diversificación y pueden ayudar a crear unas carteras duraderas y los inversores deberían buscar fondos de renta fija con un sólido histórico de rentabilidad positiva a través de toda la variedad de mercados.

A pesar de que los bonos podrían no alcanzar el potencial de crecimiento de la renta variable, han solido mostrar en el pasado resistencia durante las caídas de las bolsas. Por ejemplo, en correcciones previas, los bonos estadounidenses core estuvieron planos o presentaron algunas ganancias, mientras que el S&P descendía.

7- El mercado tiende a recompensar a los inversores a largo plazo

¿Es razonable esperar subidas de un 30% cada año? Por supuesto que no. Y si las acciones han caído en las últimas semanas tampoco, no deberíamos esperar que ese sea el inicio de una tendencia de largo plazo. La economía conductual nos dice que los eventos recientes tienen una gran influencia en nuestras percepciones y decisiones.

Cuando las bolsas caen es importante mantener una perspectiva de largo plazo. Aunque las acciones suban y bajen en el corto plazo, tienden a recompensar a los inversores en largo periodos de tiempo. Incluso si se incluyen las caídas, la rentabilidad media del S&P 500 en periodos de 10 años entre 1937 y 2014 fue del 10,43%.

Rolling S&P500 a 10 años

Es natural que las emociones reboten durante periodos de volatilidad de los mercados. Aquellos inversores que pueden desconectarse de las noticias están mejor posicionados para trazar una estrategia de inversión inteligente.