La empresa española recibirá una compensación de 5.000 millones de dólares en deuda pública denominada en divisa estadounidense.
De esta forma la compañía ha publicado que “ el Convenio de Solución Amigable y Avenimiento de Expropiación” alcanzado por ambas partes supondrá además renunciar recíprocamente al desistimiento recíproco de las acciones judiciales y arbitrales interpuestas y la renuncia a nuevas reclamaciones.

El acuerdo estipula que el gobierno argentino entregará a Repsol títulos de deuda pública en dólares con la siguiente composición.

Repsol ha comunicado que la entrada en vigor del acuerdo queda supeditada a la aprobación por la Junta General de Accionistas de Repsol y a la aprobación posterior por una ley que ha de aprobar el ejecutivo argentino.

La petrolera española recibirá dos paquetes de bonos soberanos argentinos de distintos vencimientos.

1) Un paquete fijo, por un valor nominal de 5.000 millones de dólares
2) Un paquete complementario, por un importe máximo de 1.000 millones de dólares. Este segundo paquete se ajustará para que el valor de mercado de todos los bonos entregados a Repsol ascienda “al menos, a 4.670 millones de dólares, con un máximo de 6.000 millones de dólares de valor nominal.
El valor de mercado se calculará tomando como referencia las cotizaciones recibidas de entidades financieras internacionales”, apunta Repsol en su comunicado a la CNMV.

Garantías
El cierre de la transacción se producirá con la entrega de los bonos a favor de Repsol con plenas garantías de su depósito en una entidad internacional de compensación y liquidación de valores financieros. “Repsol, libremente, puede decidir enajenar dichos bonos. Si de esta enajenación se obtuviera un importe superior a los 5.000 millones de dólares (descontados gastos e intereses), el exceso se devolvería a la República Argentina”, asegura la empresa en el comunicado.

En la actualidad los problemas de la economía argentina sitúan al país como el menos seguro del mundo para invertir en renta fija soberana y los CDS del país son los más caros del mundo. En estos momentos la posibilidad de default, según los datos de Deutsche Bank, es de casi un 17%. Por eso el acuerdo no se ha fijado hasta que la empresa se ha asegurado las suficientes garantías de cobro.

Así el comunicado afirma que la deuda de “se dará por saldada con el cobro total de la misma, ya sea con la enajenación de los bonos o con el cobro regular de la deuda a sus respectivos vencimientos”.

Como garantía adicional, la República Argentina reconoce que “en caso de reestructuración, o de incumplimiento del pago de los títulos, Repsol tiene derecho a acelerar la deuda, y reclamar en arbitraje internacional sujeto a UNCITRAL (Reglamento de Arbitraje de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional) las cantidades pendientes de pago hasta alcanzar los 5.000 millones de dólares”.