El BCE ha bajado tipos en una decisión sorpresiva para el mercado. Sin embargo, era algo que ya había dejado marcado Trichet en sus últimas reuniones y necesario "para que los bonos que tiene el BCE en cartera bajen su rentabilidad".

Mario Draghi ha bajado los tipos de interés hasta el 1,25% en su primera reunión al mano del BCE. Es una medida “que ya Trichet iba anunciando en las últimas reuniones y en el lenguaje tan críptico que utilizan en las ruedas de prensa se dejaban entrever que la tendencia podría cambiar en cualquier momento”, reconoce Miguel Llorente, de Capital At Work. Este experto reconoce que aunque la función del BCE era la de mantener la inflación controlada “se ha extralimitado asegurando la liquidez de los bancos y nos encontramos con que no sólo no ayudaban a la inflación sino que penalizaban el crecimiento de las economías europeas”. Llorente asegura “necesario” este empujón para la relajación de la política monetaria “y al BCE le vendrá bien que los bonos que posee vayan bajando su rentabilidad”.

Una compra de bonos que ahora se ve imprescindible “aunque en su momento había otras opciones como la quiebra ordenada de los países – en los que no hubo acuerdo-“. Porque todo empezó con los bancos , la mayoría tocados por las hipotecas subprime y hubo que reflotarlas con activos públicos. “Se fue la mano, de la crisis financiera se pasó a la crisis de los gobierno y todo terminó con que todos los países han aumentado su deuda y el BCE tuvo que salir al rescate”.

Sin embargo ¿cuánto tiempo tardará en filtrarse esta bajada en la economía real? El experto de Capital at Work resalta que “ahora mismo estamos en un entorno cambiante en el que los tipos a largo plazo – en los que las empresas hacen sus previsiones- evolucionan de una forma tan drástica en función de acuerdos políticos, resultados empresariales o decisiones de política monetaria que enseguida se ajustarán”. Y el efecto se ha visto en la rentabilidad del bono alemán, que ha bajado del 2% o del italiano.

Respecto a las previsiones para el próximo año, Llorente reconoce que si los países europeos consiguen aligerar sus cargas de deuda pública “podrían ayudar a un crecimiento un poco más fuerte pero todavía no está nada claro”. Y prosigue recordando que tenemos problemas de empleo – tanto en Estados Unidos, España y Europa- y falta de consumo interno “con lo que hasta que no se reactive, no podremos descartar la recesión”.