Victoria Torre, responsable de análisis de Self Bank, y Ana Rosa Castro, responsable de ventas de Nordea, apuntan que la sostenibilidad es una temática al alza en el mundo de la inversión y ponen como ejemplo la rentabilidad del fondo Nordea 1 Global Climate and Environment que bate a la renta variable ecológica y también al índice MSCI World, de renta variable global, que consigue ganarle a uno, tres y cinco años.

¿La inversión en cambio climático puede representar una buena oportunidad de inversión?

Nosotros creemos que sí, y además hay un tema que es bastante interesante porque muchas veces pensamos que los intereses de los inversores y de los gobiernos no van de la mano, pero en este caso va todo alineado, los consumidores cada vez hacen más presión para que las empresas sean más responsables en estos temas y los gobiernos también están muy concienciados para que cada vez haya mejores políticas medioambientales. En China, por ejemplo, el Gobierno está intentando minimizar el impacto de sus empresas en cuanto a la contaminación del aire, aquí estamos hablando de temas de salud pero también tiene una dimensión económica. Si las empresas consiguen fabricar productos o dar servicios que logren que su factura energética se reduzca, al final hablamos de un impacto positivo en su cuenta de resultados al reducir costes y lograr ser sostenibles, no sólo a nivel medioambiental sino a nivel financiero.

¿Cree que esta tendencia se mantendrá en el futuro?

Sí, porque pensamos que es una temática que está absolutamente de moda y además ha llegado para quedarse. Hace no mucho leí un informe de HSBC en el que había consultados a 1.000 empresas e inversores globales y los resultados son muy interesante, por ejemplo un 70% de los encuestados decían que iban a incrementar sus inversiones en todo lo que tuviese que ver con bajas emisiones de carbono, son el objetivo de contribuir a una economía global más limpia. Luego también es muy curioso porque las empresas, más o menos la mitad, tienen una estrategias medioambiental, aunque hay una gran brecha, por ejemplo el 80% de europeas lo tiene, pero hay una gran brecha con respecto a Oriente Medio, Asia... por lo que está temática tiene mucho potencial de crecimiento. Hay empresas que pese a tener una estrategia contra el cambio climática no lo comunican, y aquí lo que se está viendo es que hay presión de los gobiernos a nivel de regulación, pero sobre todo de los consumidores para que haya mayor transparencia. Dentro de unos años posiblemente no nos planteemos una inversión que no sea responsable con el clima. 

Desde Nordea tenéis un fondo que tiene un enfoque diferente a otros que están en el mercado. ¿En qué se diferencia?

Sí que lo consideramos un enfoque distinto a la hora de gestionar el fondo. Este vehículo se trata de un fondo de renta variable global que lo que hace es invertir en empresas que luchan contra el cambio climático, pero el gestor tiene en cuenta sobre todo el incentivo económico, lo que quiero decir con ello es que no sólo nos fijamos en el problema sino en los apoyos gubernamentales y en el de los consumidores que cada vez está más concienciado. No sólo invertimos en empresas 'verdes' o que son más responsables con el medio ambiente, sino que también apostamos por aquellas empresas que ofrecen soluciones, materiales, servicios... a otras empresas para que sean socialmente responsables y ahorren recursos y así no nos centramos sólo en un mercado nicho, ni en una tendencia concreta. El universo de inversión son más de 1.100 empresas, por ejemplo invertimos en eficiencia de recursos, protección medioambiental o energía alternativa, y una de nuestras posiciones por ejemplo es la empresas Infineon. 

Esta empresa alemana crea sensores o chips que son incorporados a las escalera mecánicas, que sólo funcionan si hay alguien que necesita usarlas, por tanto la empresa que compre componentes a Infineon va a ayudar al medio ambiente y ahorrar en costes, por lo que consideramos que la demanda de este tipo de empresas es bastante creciente. 

Habláis de un universo de inversión de 1.100 empresas. ¿Cómo se construye la cartera?

El enfoque es global, con 1.100 empresas como comentas como universo de inversión y las posiciones están concentradas entre 40 y 60 compañías en cartera. Nos fijamos en la valoración, el análisis estratégico de la compañía y también nos fijamos en que la empresa se encuentre en el tramo medio de penetración en el mercado, no queremos centrarnos en aquellas empresas que acaban de empezar porque no sabemos si van a tener un crecimiento sostenible en el medio y largo plazo y en aquellas empresas que ya está muy explotada la idea de inversión. Por tanto, la mayoría de posiciones son empresas de mediana capitalización que creemos que tienen recorrido todavía. 

¿La sostenibilidad está reñida con la rentabilidad?

Es una pregunta que me hacen mucho, pero en contra de la percepción que podamos tener porque siempre se puede llegar a pensar que invertir en un fondo sostenible va en detrimento de la rentabilidad pero nosotros consideramos que esto no es así. En el fondo Nordea 1 Global Climate and Environment hemos demostrado que desde su lanzamiento consigue una rentabilidad bastante consistente y bastante buena y en comparación con la renta variable ecológica, que es con lo que nos compara Morningstar, logramos batirla en distintos períodos y también a la renta variable global, el índice MSCI World. El fondo bate a este índice a un año, a tres y a cinco años, se puede tener algo sostenible en cartera y a la vez añadir rentabilidad.