¿Es cierto que hay que “vender en mayo e irse”? En realidad, nada cambió durante el pasado mes. Aunque seguimos preocupados por las elevadas valoraciones en numerosas clases de activos, el actual contexto económico —crecimiento aceptable sin presiones inflacionistas que permita una normalización gradual de la política monetaria— continúa favoreciendo al riesgo. La incertidumbre política seguirá siendo el mayor riesgo desconocido, si es lo suficientemente importante como para generar incertidumbre.

Aunque podría producirse un punto de inflexión político en cualquier momento, actualmente es más probable en Estados Unidos que en la zona euro, con el presidente Trump, cada vez más inconformista, al mando. Y aun así, resulta extremadamente difícil detectar un punto de inflexión político o una hostilidad global perjudicial para el mercado, ya sea la escalada de tensiones en Corea, los ataques terroristas o un tuit de Trump. Teniendo todo esto en cuenta, mantenemos una leve predisposición al riesgo, que se beneficiará de unos niveles de volatilidad reducidos, al tiempo que mantenemos ciertas coberturas por si se registrara alguna corrección.

El actual contexto de baja volatilidad y bolsas alcistas recuerda al periodo 2005-2006: valoraciones caras, recuperación de la zona euro, el euro vuelve a apreciarse frente al dólar y el BCE está a punto de normalizar su política monetaria. Frente a los analistas que lo consideran algo nuevo o excepcional, nosotros creemos firmemente que la historia se repite, con algunas alteraciones. En esta ocasión, la obsesión por la renta variable no está en el universo emergente, sino en el sector tecnológico, que lleva desde mediados de 2013 registrando una rentabilidad superior de forma constante. Asimismo, el nivel de endeudamiento en el sistema mundial ha aumentado aún más, impidiendo un incremento significativo en el nivel general de los tipos de interés sin provocar un desplome (que llevará a la fase de "japonización" definitiva de las economías desarrolladas).

En cuanto al resto, más de lo mismo. Mientras no haya un envite lo suficientemente fuerte como para hacer descarrilar la economía mundial o modificar drásticamente la senda de normalización monetaria de la Fed, los picos de volatilidad no durarán mucho y, en general, esta variable permanecerá en niveles reducidos. En este contexto, hemos revisado al alza nuestra visión sobre la renta variable emergente de Latinoamérica hasta una leve preferencia ante la corrección provocada por el nuevo escándalo político en Brasil, ya que el miedo al contagio era exagerado.

Por tanto, incidiendo en las similitudes con 2005-2006, los tipos de interés estadounidenses a largo plazo deberían mantenerse bastante estables. Los únicos riesgos alcistas (temporales) en el futuro previsible no se manifestarán a causa de la aceleración del crecimiento en Estados Unidos o de un cambio repentino en la senda de tipos de la Fed, sino a causa de un alza en la curva de rendimientos alemana. Puede que aún quede tiempo para que esto ocurra, pero se acerca el día en que el BCE reconocerá oficialmente que debería retirar sus medidas excepcionales.

Fabrizio Quirighetti, CIO y Co-responsable de Multiactivos de SYZ Asset Management