Los mercados no descansan en verano, que ha estado lleno de eventos para los mercados financieros, especialmente para las divisas y las materias primas. En la bolsa estadounidense, parece que en 2017 no hay un mes en que no se registre un nuevo record, a excepción de abril.

Este mercado ha estado impulsado por la esperanza de una reforma fiscal e inversiones en infraestructuras, pero las expectativas sobre las promesas de Donald Trump se han reducido considerablemente, dando el relevo al crecimiento de los beneficios empresariales y a un dólar más débil como nuevos impulsores.

Las grandes expectativas sobre los planes de Trump han lastrado al dólar. Lo mismo ocurrió anteriormente con los repetidos intentos fallidos de suprimir el Obamacare (que revela la falta de acuerdo en el terreno republicano) y los caóticos cambios de personal en la Casa Blanca. También ha influido la incertidumbre respecto a la normalización de la política monetaria por parte de la Reserva Federal. La debilidad del dólar será una razón importante para los analistas a la hora de ajustar las previsiones de beneficios al alza en el segundo semestre.

La situación en Europa es contraria a Estados Unidos, ya que un euro más caro puede hundir los beneficios de las compañías orientadas a la exportación. Los datos económicos favorables, la tendencia de un BCE menos acomodaticio y la reducción de la incertidumbre política en la zona euro siguen teniendo un papel primordial. En consecuencia, las bolsas europeas se han quedado atrás respecto a otras regiones.

Tras la subida de junio, los bonos se mantuvieron relativamente estables. Los comentarios moderados de Mario Draghi recordaron a los mercados que el BCE seguirá presente en el mercado de deuda durante algún tiempo. Draghi confirmó su visión de que, si es necesario, extenderá la escala o duración del actual programa de compras de 60.000 millones mensuales, aunque se espera que en otoño se clarifique cuándo llegará la reducción de este programa. La inflación, a pesar de la mejora del crecimiento, se mantuvo por debajo del objetivo del BCE y no se espera ningún cambio en los próximos meses. En este contexto, los diferenciales de los países periféricos siguieron cayendo, pero sólo han vuelto a su nivel de comienzos de año, antes de la incertidumbre sobre las elecciones en Europa y la preocupación sobre los bancos italianos.

Pero la noticia en renta fija fue que Grecia ha podido acudir al mercado de deuda por primera vez en tres años, después de que el FMI apoyara el plan de rescate de los acreedores europeos. La emisión en cuestión tiene un vencimiento de cinco años y se ha llevado a cabo a un tipo de interés razonable. El regreso al mercado confirma el progreso de Grecia en sus reformas, pero también impondrá una mayor disciplina respecto al presupuesto y las reformas. De lo contrario, el interés de la deuda se disparará rápidamente.

Por su parte, las bolsas de los mercados emergentes siguen prosperando y son las regiones con el mejor rendimiento en lo que va de año, tanto en divisa local como en euros. La recuperación en los precios de las materias primas y una economía china mejor de lo esperado son la principal razón que hay detrás de este movimiento. Las materias primas, y especialmente el petróleo, los metales preciosos y los metales industriales, avanzaron significativamente. Los metales industriales siguieron beneficiándose de unos datos económicos mejores de lo esperado en China, con la esperanza de un aumento de la demanda en esa región. El precio del cobre alcanzó su nivel más alto en dos años. El petróleo invirtió su tendencia y aumentó por encima de 50 dólares por barril, influido por unas reservas en Estados Unidos más bajas de lo esperado y la caída en el dólar. El dólar también contribuyó al aumento en el precio del oro, que volvió a superar los 1.250 dólares por onza, un nivel en torno al cual ha estado fluctuando desde finales de febrero.

Johan Gallopyn, responsable de inversión de Bank Degroof Petercam