El pasado mes de junio fue bastante plácido hasta que los banqueros centrales - involuntariamente - alborotaron los mercados. Eso dio lugar a que se registrara un excelente primer semestre con un final agitado.

En el caso de los mercados de renta variable, en junio el S&P 500 se anotó otro récord histórico, gracias al sector tecnológico. Pero el momento positivo de los mercados europeos parece haberse estancado. Sin embargo, el MSCI EMU avanzó un 8,5% durante la primera mitad del año, aunque dicha rentabilidad se logró en gran medida en el primer trimestre. En el segundo trimestre, las acciones de la zona euro subieron sólo un 1,3% más. No es casual que esto coincida con la apreciación del euro frente a la mayoría de divisas. La apreciación del euro podría deprimir la actividad de las empresas exportadoras. En junio, los comentarios de los bancos centrales tuvieron el impacto más tangible en la renta variable europea y el MSCI EMU sumó un 2,5% en junio. Por su parte, la temporada de resultados está a la vuelta de la esquina. Para el S&P 500, la expectativa del consenso es un aumento del 6,6%. Hace tres meses era del 8,7%. Los ajustes a la baja son consecuencia de un crecimiento más lento de lo esperado en Estados Unidos.

En lo que respecta al mercado de deuda, en EEUU, en junio, el rendimiento de los bonos a 10 años descendió a su nivel más bajo en seis meses. En Europa también se derrumbaron los rendimientos como consecuencia de unas cifras económicas más débiles en EEUU y de las decepcionantes cifras de inflación a ambos lados del Atlántico. Los comentarios de Draghi y otros banqueros centrales recordaron que el período de política monetaria ultra-acomodaticia está llegando a su fin. Los diferenciales de los países periféricos de la zona euro se redujeron en el transcurso del mes. En Italia, la posibilidad de elecciones anticipadas este año parece haber disminuido  y en consecuencia el rendimiento del bono italiano cayó a su nivel más bajo desde enero. Al igual que en los meses anteriores, los diferenciales de los bonos corporativos se estrecharon un poco más.

Como hemos mencionado, los bancos centrales tuvieron un claro un impacto en los mercados, a pesar de que sólo la Reserva Federal tomó medidas. La Fed elevó los tipos 25 puntos básicos y sigue siendo probable una tercera subida de los tipos a finales de año. También anunció sus planes de reducir su balance. Esta reducción se iniciará con 10.000 millones de dólares al mes en bonos que lleguen a su vencimiento que no serán reinvertidos (de un balance total de 4,5 billones de dólares). La cantidad no reinvertida aumentará en 10.000 millones cada tres meses hasta 50.000 millones al mes. Por su parte, el presidente del BCE indicó que las fuerzas deflacionarias de la zona del euro han sido reemplazadas por fuerzas inflacionistas y que debería de acompañarse con un ajuste de la política monetaria. Esto fue visto por los mercados como una postura más rigurosa que tendría consecuencias como adelantar la reducción del programa de compra de bonos.

Las divisas no fueron ajenas y el euro se fortaleció. El discurso Draghi tuvo repercusiones pero los fundamentales de las otras divisas ofrecieron poco apoyo. En EEUU, las cifras económicas han sido decepcionantes y el dólar se debilitó en junio un 1,6% frente al euro, dando lugar a una depreciación en los primeros seis meses del -8,2%. La libra también cayó después del  resultado de May en las elecciones y alcanzó su nivel más bajo frente al euro desde principios de año. El yen cayó un 3,1% frente al euro. El BoJ, sin embargo, no parece mostrar signos de endurecimiento de su política monetaria. Las otras divisas del dólar fueron una excepción: el dólar canadiense subió un + 2,4% frente al euro, después de que las cifras económicas favorables propiciaran un adelanto para una subida de los tipos. El dólar australiano (+ 1,6% frente al euro) también se consolidó.

Por último,  las materias primas fluctuaron significativamente en junio. El petróleo cayó por debajo de los 45 dólares / barril. Tras la reunión de la OPEP hubo pocas noticias, salvo que la producción de Libia alcanzó un millón de barriles diarios, un nivel no alcanzado desde 2013, lo que explica esta caída. Las posiciones cortas también deprimieron posiblemente el precio. Sin embargo, el Brent bajó un 15,7% en dólares en el primer semestre. Las materias primas industriales subieron en junio después del anuncio de la mejora de los indicadores de China. El oro cayó (-2,6% en dólares) tras los comentarios de los banqueros centrales.