La próxima gran cita de los mercados se producirá en junio y no es otra que la reunión de tipos de la Reserva Federal (Fed). De las implicaciones de esta decisión en los diferentes mercados hablamos con José Luis Herrera, Sales&Client Services Team Leader de CMC Markets.

Ante las divergentes políticas monetarias de ambos lados del atlántico, sigue siendo posible la paridad del euro con el dólar, o si es algo ya descartado y qué niveles habría que vigilar.

Descartable no es nada, lo que sí es cierto es que el sesgo es muy diferente a lo que era hace un año, o incluso en niveles en los que se hablaba que estábamos más próximos a la paridad. El mercado de divisas en general descuenta escenarios e igual que cuando estábamos en el 1,05 quizá no era el momento de dirigirnos a la paridad, tampoco ahora pienso que sea el momento de irnos a niveles muy superiores a los actuales. Con todo, el sesgo a corto plazo es alcista.

Y es que, en detrimento del dólar juega el hecho de que no se esté plasmando algo que el mercado espera: las medidas anunciadas por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Esto está debilitando al dólar a pesar de que al haber una subida de tipos prevista en el calendario y esto debería fortalecerlo, si bien, también es algo que se venía ya descontando previamente.

También tenemos por parte del Banco Central Europeo (BCE) un plan más o menos definido de retirada de los estímulos de forma paulatina. De hecho, desde el pasado mes de abril se ha reducido el programa de compras mensuales de deuda. Además, la economía europea está fuerte, lo estamos viendo en los datos macro, y en las compañías en general, y eso está espoleando al euro. Y se empieza asimismo a barajar un escenario de subida de tipos incluso antes de lo esperado, para finales de 2018.

A nivel técnico, tras el resultado de las elecciones francesas, el euro frente al dólar se dejó un hueco alcista que no ha ido a cubrirse, y eso es una señal de fortaleza. En cuanto a las resistencias tenemos el entorno del 1,1020 y 1,1030, donde se dio la vuelta hace unas semanas, en un movimiento de impulso, throw back, para, haciendo prácticamente un doble suelo en la zona de mínimos del 1,0830-1,0850, tomar impulso de nuevo y, esta vez sí, romper la banda superior de este canal.

Hemos visto la zona de 1,11 y eso supone en principio la ruptura de este canal alcista y, por tanto, posibilidades de que haya una continuidad de las subidas. No tiene por qué ser algo directo, puede haber una pequeña corrección, pues empieza a haber una situación de sobrecompra, pero pienso que sí, que debería continuar la tendencia alcista del par, vigilando estos niveles: la zona del 1,1290-1,13; y más arriba donde se ha detenido en años anteriores entre el 1,16 y el 1,17, que serían una gran losa.

Por otro lado, teniendo en cuenta la reciente debilidad de la inflación, y el importante papel que juega el petróleo en este indicador, ¿qué potencial ve en el Brent?

Tanto el Brent, como el West Texas, que van más o menos correlacionados, desde los mínimos de enero/febrero del año pasado han tenido una sucesión, bastante escalonada, de mínimos crecientes y, por lo tanto, podríamos hablar de que están viviendo una recuperación bastante ortodoxa.

Se ha topado eso sí, no hace mucho, con un nivel que, en el corto/medio plazo, va a actuar como importante resistencia, y que se sitúa en la zona de los 57 dólares.

Difícil indicar donde podría ir en el corto plazo, porque mientras no pierda esa directriz alcista de apoyo, en torno a los 46 dólares ahora mismo, no habría razones para que continuara la debilidad. Sin embargo, al mismo tiempo, tenemos esa losa en los 57 dólares. Por lo tanto, el rango entre ambos precios sería perfectamente factible para los próximos meses. Recordemos que la recuperación se ha justificado también por la prolongación del acuerdo de recorte de producción alcanzado por la OPEP el pasado diciembre. Esto es una buena noticia que intenta compensar la gran capacidad generada por el fracking estadounidense.

Es un mercado interesante el del petróleo y ofrece generalmente oportunidades.

Además, descontando el mercado tres incrementos de tipos este año por parte de la Fed, ¿hacia dónde cree que se dirige el bono a diez años estadounidense?

Hay mucha correlación entre el bono estadounidense y los movimientos a largo plazo de la deuda europea. Desde hace algunas semanas, incluso meses, estamos teniendo una recuperación en cuanto a las rentabilidades, una bajada del precio por lo tanto, pero no pienso que vaya a ir mucho más allá en el corto plazo.

Primero, porque estamos ante una relajación después de gran revalorización que ha habido en la renta fija en los últimos tiempos; también se está viendo plasmado ahí el hecho de que el BCE esté de alguna manera levantando el pie del acelerador en su programa de estímulos. Hay diversos factores que sí podrían justificar unas rentabilidades como las actuales.

Teniendo en cuenta este contexto, ¿ve aún valor en el oro? ¿Qué zona debe romper para seguir subiendo?

El oro es un activo considerado refugio ante situaciones de inestabilidad. Técnicamente, desde que hiciera mínimos en diciembre de 2015 en el entorno de los 1.050 dólares por onza ha estado estructurando una recuperación que, por el momento, le ha llevado a hacer un apoyo en la directriz alcista, en diciembre del año pasado, en los 1.125 dólares aproximadamente. Si hacemos una proyección de esas dos tangencias, perfectamente podríamos establecer un hipotético nivel de apoyo futuro en torno a los 1.180-1.200 dólares. Eso no significa que tenga que irse ahí en el corto plazo, porque desde enero de este año está haciendo una sucesión de mínimos crecientes y podría irse a los 1.280 dólares.

Finalmente, en lo que respecta a la renta variable, ¿prefiere Wall Street o Europa?

Se viene hablando desde el año pasado de que previsiblemente debería haber un trasvase de posiciones, un mejor comportamiento relativo de Europa frente a Estados Unidos, aunque por el momento Wall Street sigue muy fuerte. Pero, en las últimas semanas, los 2.400 puntos del S&P 500están suponiendo un importante freno para la Bolsa neoyorquina, mientras no lo superemos podríamos asistir a un tramo de corrección mayor.

Ha respetado, hasta ahora, los 2.380, cuya ruptura podría llevar al índice un 2% ó 4% por debajo, lo que yo consideraría hasta sano.

Por otro lado, el referente de Europa, el Euro Stoxx 50, se está topando también con una zona de resistencia, en torno a los 2.630 puntos, pero si el sector bancario o sectores líderes logran superar sus propios niveles de control, podría continuar la tendencia…

Hay razones para pensar que pueda haber un peor comportamiento relativo de la renta variable americana en detrimento de la europea que, en general, está ofreciendo resultados positivos, y hay buenos datos macro, que lo justifican, pero al final es el mercado el que manda y la fortaleza de los índices no nos hace pensar que la corrección en Wall Street pudiera ir más allá.