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La renta fija de corta duración y los bonos flotantes ganan protagonismo. Para aquellos inversores que buscan alternativas a los monetarios, Barreto señala fondos como DWS Floating Rate Notes, Ostrum Credit Ultra Short Plus y Gesconsul Corto Plazo, cuyo carry ronda actualmente el 3,5%.
También pone el foco en la deuda nórdica, con fondos como Pareto Nordic Cross Credit y Nordea Norwegian Short-Term Bond, especialmente por su menor sensibilidad a los tipos. En este tipo de estrategias, recomienda optar por las clases con divisa cubierta.
La búsqueda de rentabilidad no implica, sin embargo, asumir más riesgo crediticio. Es el caso del Man Dynamic Income, con exposición a high yield: aunque Barreto considera que es un fondo excelente, en el contexto actual prefiere priorizar una mayor calidad crediticia. Como alternativa plantea Jupiter Merian Absolute Return.
El oro aparece como otro de los activos a vigilar ante la incertidumbre. Entre las opciones que señala están Jupiter Gold & Silver y DWS Gold & Precious Metals Equity, con distintos perfiles de volatilidad.
En renta variable, el asesor recuerda que un fondo global como Fidelity MSCI World no elimina las concentraciones en Estados Unidos y tecnología. Para diversificar, propone combinarlo con Magallanes Acciones Europeas, Robeco Emerging Stars y Blue Whale Growth, cada uno con un sesgo diferente.
La diversificación geográfica sigue siendo otra de las claves. Para Estados Unidos, Europa y emergentes señala, respectivamente, BlackRock US Flexible Equity, Alken Small Cap Europe y Robeco Emerging Conservative, aunque dentro de los mercados emergentes muestra preferencia por Asia frente a Latinoamérica.
El consultorio también deja una advertencia para quienes acumulan numerosos fondos: más productos no siempre significa más diversificación. El análisis de una cartera debe atender a los solapamientos, los sesgos sectoriales y la exposición real a cada región. El caso del Wellington Strategic European Equity demuestra cómo una infraponderación en banca y tecnología puede explicar su peor comportamiento relativo en un año dominado por estos sectores.
El nuevo escenario, por tanto, obliga a afinar más que a multiplicar posiciones: menos duración en renta fija, más atención a la calidad crediticia, exposición selectiva a bolsa y el oro como pieza adicional de diversificación.

