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Araceli de Frutos, consejera de Araceli de Frutos EAF y gestora del fondo Alhaja Inversiones, describe septiembre como un mes especialmente “duro, tortuoso y difícil” para los mercados financieros. La volatilidad ha sido la nota dominante, tanto en la renta variable como en la renta fija, en un contexto condicionado por el repunte de las rentabilidades de la deuda, las expectativas sobre los tipos de interés, la evolución del petróleo y las dudas sobre el crecimiento económico.

Uno de los principales focos de preocupación está en los mercados de deuda a largo plazo. Los inversores están exigiendo mayores rentabilidades ante los elevados niveles de déficit y deuda de las economías desarrolladas. Este encarecimiento de la financiación afecta también a las empresas, especialmente a aquellas con elevados niveles de endeudamiento, como las compañías de telecomunicaciones y las utilities. Al mismo tiempo, unos datos de actividad económica mejores de lo esperado mantienen la presión sobre los bancos centrales para conservar una política monetaria restrictiva con el objetivo de controlar la inflación.

En este escenario, De Frutos presta especial atención al Ibex 35. El selectivo español acumula aproximadamente un 2% de caída durante septiembre, un comportamiento bastante alineado con otros índices europeos. Después de haber mostrado fortaleza anteriormente, el índice ha entrado en una fase de mayor lateralidad y volatilidad, alejándose temporalmente de la posibilidad de conquistar nuevos máximos.

Una de las características fundamentales del Ibex es, según recuerda De Frutos, su elevada exposición al sector bancario, que representa más del 40% del índice. Los bancos no están mostrando un mal comportamiento en el actual entorno de tipos elevados, pero existe un riesgo de cara a los próximos meses: si el endurecimiento de las condiciones financieras termina provocando una desaceleración económica, podría reducirse la demanda de financiación por parte de empresas y consumidores. Esa pérdida de dinamismo acabaría afectando a un sector que tiene un peso decisivo en la evolución del índice español.

En el lado positivo destaca especialmente Repsol. La compañía se está beneficiando de la fortaleza del sector petrolero y del incremento del precio del crudo. La energía se ha convertido así en uno de los principales apoyos del Ibex 35 y en uno de los sectores con mejor comportamiento durante el ejercicio. La evolución del petróleo, que ha registrado importantes movimientos durante las últimas semanas, continúa siendo por tanto una variable clave para el mercado español.

En el extremo contrario aparece Telefónica. De Frutos señala que las compañías de telecomunicaciones, tradicionalmente muy endeudadas, sufren especialmente cuando aumentan los tipos de interés, debido al encarecimiento de sus costes de financiación. Esto explica parte de la debilidad mostrada por el valor y su impacto negativo sobre el selectivo.

De cara a los próximos meses, De Frutos considera que tanto el Ibex 35 como el resto de bolsas europeas deberán superar el complicado periodo de septiembre y octubre. La siguiente gran referencia será la publicación de resultados empresariales, que permitirá comprobar hasta qué punto los tipos elevados y la desaceleración están afectando a los beneficios corporativos. Si el panorama económico y geopolítico se estabiliza, contempla la posibilidad de que los mercados puedan afrontar la parte final del año con un tono más positivo.