José Luis Cava, para empezar, se centra en por qué las élites europeas se han quedado “atónitas” ante las declaraciones del canciller alemán en Davos. Según el experto, el canciller ha dicho “claramente lo que muchos pensamos”: que Alemania y Europa “han desperdiciado un potencial masivo” y, lo más grave, “se han quedado atrás en la inteligencia artificial”, que “va a mover la economía del mundo en los próximos años”. Añade que Europa es “campeona de sobrerregulación con crecimiento económico cero” y que “el proyecto de la Unión Europea ha fracasado”. Para Cava, las élites persisten en este camino “porque quieren empobrecernos”.
La segunda cuestión aborda si Donald Trump puede provocar “un mercado global alcista” en bolsas, minerales y criptomonedas. Afirma que el crecimiento económico de Estados Unidos “se va a acelerar significativamente”. El factor clave es la liquidez: la M2 estadounidense ha alcanzado “un nuevo máximo histórico, 27 billones”, lo que implica que las correcciones bursátiles son “oportunidades de compra para defendernos de la degradación monetaria”.
Señala que China puede rondar los 45 billones y que el Banco de Japón, tras un periodo de retirada de liquidez, probablemente “modere su conducta”. Concluye que se encamina un aumento de la liquidez global y que existen dos put que sostienen los mercados: la de Trump y la de la Reserva Federal.
La tercera pregunta es si su generación será “la última capaz de generar riqueza” antes de que la inteligencia artificial erosione el empleo. Citando al Wall Street Journal, advierte de un mundo dividido entre “un grupo muy pequeño, selecto de las grandes tecnológicas” con capacidad de generar riqueza infinita y “un grupo masivo de trabajadores” a los que la IA impide obtener ingresos.
Tras asistir a unas jornadas en Pamplona, destaca que la IA recibe recursos ilimitados porque los ricos invierten para “defender su posición dominante”, mientras los trabajadores entrenan gratuitamente los modelos. Describe los avances hacia la inteligencia artificial general, capaz de entender y decidir en incertidumbre, aunque reconoce que “eso está muy lejos”. Cierra recordando que “es preferible equivocarnos siendo optimistas que siendo pesimistas”.