
Las pérdidas aparecen sobre todos los mercados de bonos. Dentro de la renta fija se salvan los activos monetarios , dada la proximidad de su amortización y, por tanto, la percepción del inversor del capital prestado en plazos muy cortos, evitando así las oscilaciones que se producen en el mercado si no se venden antes del plazo. Una situación que se traslada a los fondos de inversión en renta fija donde los españoles invierten el grueso de su ahorro en el ahorro colectivo. A cierre de marzo había en fondos de renta fija 182.513 millones de euros con una rentabilidad negativa en el trimestre del 0,57% y un marzo con caída del 1,24%. Los monetarios, por su parte, suben el 0,31% en el año.
Benoit Anne , director general senior y responsable del Grupo de Análisis de Mercados de la gestora MFS Investment Management es rotundo a pregunta de ¿cuáles son los activos defensivos en el mercado global de renta fija en estos momentos? Benoit comenta que la respuesta breve es que casi ninguna , ya que el régimen macroeconómico predominante ha estado marcado por el temido temor a la Fed, el peor escenario posible para la renta fija global . Teniendo esto en cuenta, determinar el carácter defensivo de una clase de activos es una cuestión de definición y perspectiva.
“ Todo ha estado en números rojos durante el pasado mes de marzo , con la notable excepción de los préstamos apalancados estadounidenses , cuyo índice ha subido alrededor de un 0,50%”. Y añade: “más allá de eso, las clases de activos más resistentes han sido los TIPs (Treasury Inflation-Protected Securities) estadounidenses que protegen a los inversores contra la inflación, seguidos de la deuda corporativa de mercados emergentes , todos ellos registrando solo pequeñas pérdidas”, concluye .
También Fabiana Fedeli y Andrew Chorlton, CIO de renta variable, multiactivos y sostenibilidad en M&G, y CIO de renta fija en la misma gestora explica que la inflación, no el miedo, está impulsando los mercados . “Los mercados de deuda soberana han pasado de descontar bajas de tipos a subidas, reflejando preocupaciones sobre la inflación”, comentan en una nota reciente.
En este sentido, estos expertos apuntan a que los bancos centrales deben navegar un camino difícil: “los responsables de política monetaria quieren evitar que las expectativas de inflación se consoliden , pero el grado de endurecimiento dependerá de cuánto tiempo persistan el conflicto y las presiones energéticas”. La incógnita, trasladable también al mundo de las acciones, vuelve a ser la prolongación del conflicto y su efecto en el precio del petróleo, la inflación que genera y la inflación de segunda vuelta al resto de bienes y servicios. Un fenómeno que afectará más a las economías europeas frente a Estados Unidos, como principal productor de petróleo del mundo. En el caso de países asiáticos o la propia Australia el problema incluso alcanza al suministro ya que buena parte del crudo que se consume debe pasar por el estrecho de Ormuz.
Lotfi Karoui, estratega de crédito multiactivos en PIMCO aprecia dos grandes diferencias entre los mercados de bonos europeos y estadounidenses. " los diferenciales de crédito en EE. UU. han evolucionado mejor que los europeos , en línea con un entorno macro en el que el crecimiento, la inflación y la combinación de políticas económicas se han deteriorado de forma más acusada en Europa. Y en Europa, el crédito corporativo Investment Grade ha s uperado al crédito soberano , como refleja un ensanchamiento más moderado frente a los diferenciales de BTP (Italia vs. Alemania) y OAT (Francia vs. Alemania), lo que apunta a un mercado más preocupado por los riesgos fiscales que por la calidad crediticia de las empresas salvo que se produzca una caída del precio del petróleo, resulta difícil prever un cambio en esta dinámica de valor relativo”, indica.
Pero si el conflicto tiene una resolución corta, los expertos de M&G indican que la valoración es un punto de partida importante y “ el momento de entrada en los bonos gubernamentales podría haberse vuelto más atractivo ”.
¿Hay diferencias con 2022?
Los analistas de MFS Investment Management , consideran que los mercados de bonos han vuelto, al menos temporalmente al miedo a la Fed que atormentó a los inversores allá para 2022. Se denomina «miedo a la Fed» porque refleja la percepción de que los bancos centrales tendrán que subir sus tipos de interés oficiales —o, al menos, dejar de bajarlos—, normalmente como respuesta a una crisis inflacionaria. Como resultado, los tipos de mercado suben y la amenaza de un endurecimiento de la política de los bancos centrales también ahuyenta el apetito por los activos de riesgo, incluidos el crédito y la renta variable.
"La experiencia de 2022 nos ha enseñado que, bajo ese régimen, los activos que obtienen mejores resultados suelen ser el efectivo y los índices de renta fija de corta duración . Sin embargo, hay una diferencia importante entre 2022 y la actualidad. El desencadenante actual de este cambio de régimen macroeconómico ha sido, obviamente, la crisis geopolítica, sobre cuya evolución aún hay poca visibilidad. A diferencia de 2022, cuando la crisis inflacionaria fue causada por una economía mundial que entró en una fase de sobrecalentamiento de la pandemia de COVID-19”. Y concluyen: “en esta ocasión aún es demasiado pronto para afirmar que nos enfrentamos a una crisis inflacionaria cuasi permanente ”.

