Si hay una compañía que se ha atribuido ser la fábrica de los sueños de los niños, esa no es otra que Disney. Y desde luego que parece que en los últimos años parece que también lo ha sido para los inversores, ya que acumula fuertes ganancias en el medio y largo plazo.
 
Walt Disney está siendo capaz de no permitir que su negocio decaiga, debido a su fuerte diversificación de ingresos, que no solo depende de los parques de atracciones, sino que las últimas compras le ha permitido afianzarse en las taquillas.

La compra de Pixar hace ya más de una década, Lucas Films y Marvel han permitido a  la fábrica de los sueños seguir en el candelero. También en bolsa, solo el año  pasado sus acciones subieron un 18% -con dividendos-. Una cifra que sube al 188% en cinco años.

De hecho, la firma ha tenido la capacidad para hacer frente a uno de los cambios más radicales que se están produciendo en el espacio audivisual en los últimos años, y no solo en Estados Unidos. En el mundo anglosajón se refieren a este cambio como ruptura del cordón con la televisión. Las nuevas plataformas, internet y los dispositivos móviles han provocado que la gente opte por ver los contenidos que le gustan, a la hora que le gusta y donde quiere, sin depender de la programación de los canales de televisión.

Uno de los protagonistas de este cambio en los gustos de los espectadores ha sido, sin duda, Netflix.

La compañía nació en 1997 como un videoclub particular. Por una cantidad mensual la compañía enviaba a casa las películas a los clientes, que después debían devolverlas. El 14 de junio de 2002, la firma debutaba en bolsa, pero la amplitud de posibilidades que ha puesto en sus manos el desarrollo de internet ha hecho que Netflix se convierta ahora mismo en un referente no solo por los contenidos ajenos que emite en sus plataformas en internet, sino que también produce sus propias series, documentales y películas.

Los éxitos de algunos títulos como Orange is the new black o  Narcos, entre otras muchas, así como la penetración en la mayor parte de los países del mundo ha obligado a otros jugadores a cambiar su estrategia. En la actualidad tiene ya más de 93 millones de clientes en todo el mundo. En los contenidos parece que está el negocio y firmas como Telefónica ya han anunciado que pasan a la producción de sus propias series; ya ha anunciado que rodará 14 series.

Si se ven los gráficos desde que Netflix salió a cotizar en 2002, vemos que el verdadero fabricante de sueños del mundo audiovisual para los inversores en estos 15 años ha sido Netflix, aunque su repunte en bolsa se ha producido a partir de 2008.

Netflix 2002


Como se ve en el gráfico, en 15 años sus títulos se han revalorizado un 14.254%. La subida de Disney no es desdeñable, ya que en ese tiempo se revaloriza un 426% (531% con dividendos).

En cinco años, la subida de la plataforma de vídeo en streaming es de un 664%, frente al 188% de Disney.

Cinco años


En doce meses Netflix sube un 70,6%, frente al 18,14% (con dividendos de su rival).  En lo que va de ejercicio, Netflix sube ya más de un 14%, mientras que Disney se aprecia un 5%.

Evolución 12 meses

Doce meses


Indicadores Premium

Los Indicadores Premium de Estrategias de Inversión dan a los dos valores un aspecto positivo, ambas compañías están en fase alcista. Sin embargo, la que tiene un aspecto más sobresaliente, con nueve puntos sobre diez es Disney.

Disney


La puntuación de Netflix es sensiblemente inferior, con ocho puntos sobre diez, según este conjunto de ratios.

Netflix


Hace solo unos meses en los medios corrió el rumo de que dentro del contexto de su política de compras Disney estaba interesada en comprar Netflix. No solo aportaría un negocio en auge, sino que es una plataforma ideal para poder emitir sus propios contenidos. Un rumor que se quedó, por el momento, solo en eso.